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Mitología | La diosa Afrodita (Venus)

Nora Palao Vidal  | Yecla, Región de Murcia


Afrodita (Venus, en latín) es la diosa del amor. Existen dos leyendas distintas sobre su nacimiento: algunos autores la consideraban hija de Zeus y Dione; otros, sin embargo, piensan que nació de Urano (Vulcano) tras su mutilación: sus órganos sexuales fueron arrojados al mar tras la guerra llamada Titanomaquia explicada aquí. Según esta versión, su nombre se explicaría como "la espumosa" por haber nacido en el mar. Afrodita salió desnuda del mar en la isla de Chipre y desde allí subió al Olimpo donde se convirtió en una de las doce divinidades principales.

Como diosa del amor, su poder es inmenso pues provoca el deseo y somete las voluntades de casi todos los dioses, incluiso el propio Zeus. Sólo Hestia, Atenea y Artemisa (las tres diosas vírgenes) escapan a su poder. Ejerce su tiranía directamente o a través de su hijo Eros (más tarde el Cupido de los romanos), quien al principio era representado como un adolescente y a partir de la época helenística, como un niño travieso y con alas ("porque el amor te hace volar"), con una venda en los ojos ("pues el amor es ciego") y con un arco pequeño con el que lanza caprichosamente sus terribles flechas.

Afrodita posee un ceñidor mágico, donde esconde todas las artes de la seducción femenina, y un tarro que contiene la esencia de la belleza divina. El animal que le estaba consagrado era la paloma y por eso su carro está guiado por cuatro grandes palomas. Su flor es la rosa roja y su fruta, la manzana (por ser la manzana dorada que Paris le regaló y encendió la chispa de Troya).

                                                 El Nacimiento de Venus, de Sandro Botticelli

Desde que venció en el Juicio de Paris, Afrodita obtuvo el título de la diosa más bella. A pesar de ello, los dioses la casaron con Hefesto (Vulcano, en latín), el más feo de los doce dioses Olímpicos. Ese matrimonio no fue feliz y enseguida Afrodita engañó a su esposo con el dios de la guerra Ares (Marte, en latín). De esta forma, como diosa de la sexualidad, Afrodita tuvo muchos amantes. Algo así como un Zeus femenino.

A Afrodita se la representa siempre desnuda, como una joven sensual y muy hermosa, con algún motivo marino que recuerda su nacimiento, o con un espejo. Casi siempre aparece junto a ella su hijo Eros. En Roma se adoraba también a Venus como la diosa de los jardines.

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