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Crimengrafía | El punto y la coma, ese gran olvidado

Jesús V. | Huelva

El punto y la coma es, casi con seguridad, ese gran olvidado en nuestra forma de escribir diaria. Muchos aún no saben con seguridad cuáles son los casos en los que se utiliza así que vamos a intentar despejar unas cuantas dudas en esta pequeña entrada. Vamos allá. 

El ejemplo más común y para lo que se utiliza es para separar oraciones que están relacionadas y que se nos pueden hacer demasiado grandes a la hora de escribirlas. El exceso de las comas en las grandes frases se puede "sustituir" por el punto y la coma, siendo un recurso apropiado. También se pueden emplear ante las conjunciones y locuciones adversativas: pero, más, sin embargo, no obstante, etc, cuando lo anterior es de cierto tamaño; en otro caso, podemos recurrir a la coma. 

Ejemplo: En la mesa tenemos varios vasos y libros; en la cama se quedaron los abrigos y las toallas. 

Ante la duda de muchas personas a la hora, no ya de utilizarla, si no si tras ella la siguiente palabra va en mayúscula o no, la respuesta es no. Al no funcionar como un punto y final, no tenemos que poner la mayúscula tras ellos.
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