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Mitología | El mito de la sucesión clásica

Nora Palao Vidal | Yecla, Región de Murcia


La explicación del origen del universo según la mitología clásica está recogida en un poema épico de Hesíodo, escrito al comienzo de la época arcaica, titulado Teogonía.

Según Hesíodo, en un principio el universo estaba dominado por Urano (el Cielo), y su esposa Gea (la Tierra). Urano y Gea estaban destinados a procrear para dar lugar a nuevos seres que poblasen el vacío universo, pero la capacidad procreadora de Urano era excesiva, pues cada noche baja a unirse con la Tierra, aplastándola completamente, lo que es una alegoría de la noche y la lluvia. Finalmente, Urano llenaba a Gea de hijos que ésta no podía parir, ya que el Cielo no dejaba un espacio abierto entre él y su esposa para que sus hijos pudieran habitarlo.

Ocurrió entonces que Gea no podía soportar por más tiempo esta situación y se dirigió a sus hijos, encerrados en su interior, para que pusieran fin a su realidad. Solo Cronos, el más pequeño de ellos, se atrevió a enfrentarse a Urano. La Tierra fabricó una hoz de acero y con ella, cuando Urano bajó una vez más a unirse con su esposa, su hijo Crono le amputó los genitales que arrojó al mar. Privado de su capacidad sexual, Urano se separó de su esposa y se estableció en la parte superior del firmamento, para que así sus hijos pudieran tener un lugar que habitar. Antes de marchar, maldijo a su hijo Cronos y le pronosticó que algún día también él sería destronado por uno de sus propios hijos.

Saturno devorando a un hijo – Notae Tironianae
(Saturno devorando a un hijo, del pintor español Goya)

De esta forma, Crono se convirtió en el nuevo monarca absoluto del universo. Pero el reinado de Cronos estaba determinado por la maldición paterna. Cronos vivía en un estado de perpetua desconfianza y obligaba a su hermana y esposa, la Titánide Rea, a entregarle todos los hijos que iba engendrando apenas naciesen.

Llegó un día que Rea consiguió salvar al sexto de sus hijos, Zeus, ocultándolo en una cueva de la isla de Creta y entregando a su esposo una piedra envuelta en pañales, que Cronos devoró de un bocado sin percatarse del engaño. El niño sobrevivió, cuidado por tres ninfas. Cuando Zeus alcanzó la edad adulta consiguió que Cronos vomitara a los cinco hermanos que habían sido devorados antes de él y con ellos declaró la guerra a Cronos y los otros Titanes.

MAPA GRIEGO DE OSCAR

Tuvo lugar entonces una terrible lucha cósmica por el poder del universo entre los dioses de dos generaciones. Esta guerra es conocida como la Titanomaquia ("lucha de Titanes"). Como todos eran inmortales, la lucha se prolongó durante muchos años hasta que Zeus recordó que aún quedaban encerrados en el interior de Gea dos grupos de hermanos de los Titanes con quiénes estos nunca quisieron compartir la libertad tras la mutilación de Urano. Estos dos grupos eran los Hecatónquiros, seres gigantes con cien brazos y cincuenta cabezas cada uno; y los Cíclopes, dotados de un solo ojo.  Liberados por Zeus, los Cíclopes fabricaron en agradecimiento las armas de los dioses: el rayo para Zeus, el tridente para Poseidón, y el casco de invisibilidad para Hades. Gracias a toda la ayuda, Cronos y los Titanes fueron derrocados.

Zeus se convirtió así en el nuevo monarca del universo y condenó a los Titanes a pasar el resto de su vida eterna encerrados en las profundidades del Tártaro. Pero Zeus, a diferencia de Cronos, no gobernó como un tirano, sino que estableció la justicia y el orden en el universo, compartió con sus hermanos el poder mediante un sorteo por el que a él le correspondió el dominio del firmamento, a Poseidón los mares y a Hades el mundo de los Infiernos.


(Estatua de Zeus y su esposa Hera en Viena, Austria).

Así, la Tierra quedó como propiedad común para todos los dioses y hombres.





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