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Ibuprofeno y receta médica

Por Lidia Beatriz | Santa Cruz de Tenerife


Ha saltado a los medios una denuncia que la OCU ha hecho al Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos acerca de la dispensación de ibuprófeno 600 mg sin receta médica, acusándonos de malapraxis y asegurando que van a controlarnos.

¿Te sorprende? No me extraña. Cada día me encuentro con usuarios que me miran incrédulos cuando les hago saber que el ibuprofeno 600 mg no se puede dispensar sin receta médica y les informo de los riesgos que conlleva consumirlo (sobre todo, de manera abusiva). Es la misma historia que con el diclofenaco y otros tantos medicamentos que requieren receta y que parece que todos consiguen de manera fácil en otros lugares y yo (y mis compañeros) tenemos que aguantar malas caras, tonos impertinentes y, a veces, actitudes chulescas de aquellos que regresan a enseñarnos el envase que han adquirido en otro lugar.

En su informe, la OCU recoge que fueron por varias oficinas de farmacia solicitando ibuprofeno sin especificar la dosis. Casi siempre les dieron ibuprofeno 600 mg sin preguntar nada. ¡Vergonzoso! Desde Verum Mortem, siempre aprovecho ocasiones para poner alertas y explicar la importancia de no dar los medicamentos sin preguntar, sin receta, etcétera. Me resulta muy ofensivo que, por culpa de estas personas, todas las oficinas de farmacia quedemos tan mal, cuando algunas oficinas de farmacia y, en concreto, algunos farmacéuticos nos negamos a entregar medicamentos sin receta. También insisto a menudo en mis entradas en la importancia de valorar a ese profesional que, por tu salud, se niega a darte lo que tú crees necesitar o te ha dicho la vecina del quinto.

El ibuprofeno es un antiinflamatorio no esteroideo (AINE) cuyo mecanismo de acción tiene como resultado impedir la formación de prostaglandinas, mediadores celulares que intervienen en los procesos de inflamación (dolor, rubor), pero que también tienen otras funciones que, al consumir AINEs, no se pueden realizar y que son importantes (como el descenso de la tensión arterial. la protección de la mucosa gástrica y la regulación de la temperatura corporal). Este tipo de medicamentos tienen riesgo cardiovascular, a parte de su conocido efecto ulceroso. En España, es posible dispensar ibuprofeno sin receta sólo si es de 200 o 400 mg y, por supuesto, siempre y cuando no esté contraiindicado en esa persona en concreto.

Es muy importante preguntar las alergias, las enfermedades, los medicamentos que se toman... Y lo que va con receta, va con receta. A menudo, me encuentro con argumentos del tipo «si nos llevamos por eso, no podemos dar nada». No se le darán medicamentos, pero se le dan consejos, se le ofrece ayuda. Ya lo comenté en otra entrada, muchos titulares están perdiendo la perspectiva de qué tipo de negocio tienen y parece importarles más la caja que la salud. Así que me ofenden y me enfadan. Porque, por culpa de este tipo de personas, aquellos que queremos ejercer nuestra profesión con ética, poniendo en valor nuestros durísimos años de carrera, quedamos manchados y relegados a simples dependientes (con todo el respeto a los dependientes).

Pero para hacer bien nuestro trabajo, necesitamos la colaboración de los usuarios. No se nos puede mirar mal, porque tardamos mucho con otra persona y tengas que esperar. No se nos puede hablar mal, si se te pide información sobre tus enfermedades y medicación. No se nos puede gritar, sólo porque no te damos un medicamento que necesita receta sin ella. Todo esto me ha pasado y, cada día, aborrezco más mi trabajo debido a esto, a la falta de ética de «compañeros» y, ya que estamos, al abuso y presión que ejercen algunos titulares sobre sus empleados.
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