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Tóxicos naturales: Compuestos fávicos

Diana Dolea | Valencia


Los llamados compuestos fávicos se clasifican como tóxicos de origen natural, tal como ocurre con la solanina y las xantinas, debido a que están presentes de forma innata en los alimentos consumidos por el ser humano, llegando a ser tóxicos para algunos individuos y en determinadas condiciones.

Concretando, estos componentes, también conocidos como vicina y convicina, se encuentran en semillas de las habas, siendo inocuos para la población general y tóxicos para las personas genéticamente deficientes de la enzima glucosa-6-fosfato-deshidrogenasa (G-6PDH). Su consumo, por lo tanto, puede asociarse con el favismo, una enfermedad responsable de la hemólisis aguda. Esto sucede porque, las sustancias, una vez ingeridas, se hidrolizan y liberan unos agentes oxidantes que pueden llegar a ser dañinos si hay una deficiencia la enzima mencionada, ya que ésta se encargaría de proteger el organismo de tales agentes.

No obstante, lo comentado no ocurre de la misma manera, pues depende de factores como lo son el estado físico de la planta (las habas frescas contienen un mayor porcentaje de los compuestos fávicos que en el caso de las tratadas), la edad del individuo (los niños son más susceptibles que los adultos) y la proporción tomada de la sustancia respecto a la propia enzima, glucosa-6-fosfato-deshidrogenasa, pues, aunque no falte una determinada enzima reguladora, ante una mayor cantidad de una compuesto, más costaría metabolizarlo, y, por ende, acabaría produciéndose la toxicidad indeseada.

La manifestación del favismo, como se mencionó, es la hemólisis aguda que se traduce en una disminución rápida de los niveles de glóbulos rojos, desarrollándose en las 24-48 horas posteriores al consumo de las semillas. Algunos síntomas que podrían observarse, entre las primeras 5 y 24 horas, son: debilidad, palidez, náuseas y vómitos, dolor de cabeza, dolores abdominales, respiración jadeante, fiebre... 

Resumiendo, los componentes fávicos encontrados en las habas podrían ser tóxicos para las personas que carecen de la enzima glucosa-6-fosfato-deshidrogenasa. Además, el efecto nocivo depende, en parte, de los factores intrínsecos de la planta y, sobre todo, de la dosis ingerida.

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