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La Despensa: Conoce el pan

Jesús V.  | Isla Cristina (Huelva)


El pan, como ya vimos en el especial sobre los bizcochos, nos ha acompañado desde tiempos inmemoriales ya que hay indicios de que hace cuarenta siglos ya existían masas que se calentaban para poder comer al día siguiente, eso sí, sin levaduras ni productos por el estilo. El más cercano, por decirlo de alguna manera, nos viene desde el Antiguo Egipto donde, además del bizcocho, el pan era otra forma de alimentar a las clases pobres de la civilización de forma barata debido al trigo que allí se plantaba. Aunque también nos han llegado cábalas de que podría haber sido usado en la prehistoria como una masa de granos machacados y calentados posteriormente. 

El pan, como cualquier alimento a lo largo de nuestra historia, ha ido evolucionando y ha ido añadiendo ingredientes conforme los panaderos, tanto de la Antigua Roma, como los de la Edad Media, iban agregando debido a la falta de uno u otro debido a la escasez por las guerras que mantenían con otras regiones y porque, en el caso de la primera, era una forma rápida de alimentar a los ejércitos romanos en las largas salidas que enfrentaban antes de entrar en combate junto con las gachas. El pan más clásico es el compuesto por harina, agua y especias como el sésamo o pipas de girasol ya que la sal en ciertas civilizaciones era un bien demasiado preciado como para desperdiciarlo en el pan. La innovación también ha llegado a la panadería y nos lo cuenta nuestra redactora en esta entrada.

La forma de utilizarlo ha pasado de ingrediente principal en tiempos de guerra como ya he mencionado anteriormente a ser un acompañamiento entre las clases altas y muy necesario entre la clase media o baja ya que, al menos el actual, aporta una cantidad importante de valor energético. Con respecto a los tipos de pan, hablaremos en la próxima entrada y espero que os guste. 
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