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El origen de Blancanieves, o la princesa muerta

Por Nora Palao | Yecla, Región de Murcia


Os traigo la verdadera historia detrás del primer largometraje de animación producido por Disney en 1937: “Blancanieves y los siete enanitos”, una historia del folklore alemán recopilada por los hermanos Grimm.

La historia comienza con el deseo de una reina de tener una hija “blanca como la nieve y roja como la sangre”, sus esperanzas son escuchadas y se queda embarazada. La madre muere al poco tiempo de dar a luz y el padre se casa con una mujer soberbia quien, en algunas versiones, habla con el Sol o la Luna en vez de un espejo mágico.

Hasta aquí la historia es como la conocemos, los enanos acogen a Blancanieves y mientras tanto, la reina está en su palacio comiéndose cocinado el corazón que ella cree que es de Blancanieves. Hay que suponer que Disney no deseaba promover el canibalismo en sus películas. Cuando le pregunta al espejo quién es la más bella, este le revela que la niña sigue viva y su ubicación. La reina entonces se disfraza de señora mayor y vendedora y se acerca al lugar donde está Blancanieves a quien le ofrece unos cordones para su corpiño. Esta le deja entrar sin percatarse del engaño, y con esa cinta asfixia a Blancanieves y muere, mas cuando sus amigos vuelven la sueltan de la cinta y resucita. La reina por supuesto se entera de su regreso a la vida a oídos del espejo y decide probar suerte de nuevo esta vez con un peine envenenado. Blancanieves es engañada y al cepillarse el pelo cae muerta y al encontrarla así los enanos buscan por el arma homicida, le quitan el cepillo y así la niña vuelve a la vida. 




Cuando su madrastra lo descubre decide que ya ha tenido suficiente. Se dirigió entonces a una habitación escondida a la que nadie podía entrar y fabricó una manzana envenenada por una de sus partes. Después de cruzar las siete montañas que se necesitaban para llegar a la cabaña de los enanos, la reina disfrazada de campesina, muerde la manzana por el lado sano para que Blancanieves no sospeche, por lo que esta cae en la tentación y muere definitivamente. Los enanos, sin ninguna esperanza, la guardan en un ataúd de cristal y es en aquel lugar del bosque donde la encuentra un príncipe que se encapricha de ella y pide así a los enanos que la dejen llevarla a su castillo, y cito textualmente: pues no puedo vivir sin ver a Blancanieves. La honraré, la estimaré como a lo que más quiero en el mundo”. He aquí la primera prueba literaria del amor a primera vista.

El príncipe hizo llevar el ataúd sobre las espaldas de sus servidores, pero sucede que éstos tropiezan contra un arbusto y, como consecuencia de la sacudida, el trozo de manzana envenenada que Blancanieves aún conservaba en su garganta se despidió hacia afuera, resucitando así. Al celebrar la gran boda, la madrastra asiste para ver con sus propios ojos tal desgracia, pero Blancanieves había preparado unos “zapatos de hierro sobre carbones encendidos” y había dado órdenes de que se los entregasen a la bruja. De esta manera se obligó a la bruja a entrar en esos zapatos incandescentes y a bailar hasta que le llegara la muerte, y de la misma manera acaba un macabro cuento de hadas.



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