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Filología Clásica. Asignaturas


Sandra S. R. | Galicia

En las entradas anteriores sobre las salidas profesionales de la Filología y sobre la Filología Clásica aclaramos en qué se centran estos estudios. En esta, vamos a centrarnos en sus asignaturas, ya que cuesta encontrar fácilmente datos sobre este tema.

Las principales asignaturas se centrarán en la lengua, que va a ser estudiada a través de los textos, literarios o no. En el primer año las asignaturas de la lengua serán más abundantes y se centrarán más bien en gramática y sintaxis, dando paso en los cursos posteriores al análisis y traducción de textos de diversos autores. Los textos principales serán de los grandes autores: Homero, Platón, Tucídides, Heródoto o Eurípides, por ejemplo, serán estudiados en griego; y podemos encontrar a Virgilio, Cicerón, Lucrecio, Ovidio o César en latín. Además hay asignaturas específicas de textos en los que se ven escritos de una época concreta o de un grupo determinado, como puede ser el latín medieval, latín arcaico o textos del teatro griego. 

La lingüística va a jugar un papel básico en la formación de todo filólogo; concretamente un filólogo clásico tiene que controlar la lingüística griega, la lingüística latina y debe tener amplias nociones de lingüística general para poder estudiar con precisión las primeras.

La literatura es otra asignatura principal, ya que es la fuente más amplia de textos y es necesario tener una organización de temas, de estilos o de géneros para poder hacer un buen análisis de un texto. Así mismo el pensamiento antiguo es indispensable, pues hay que tener en cuenta que las bases de la filosofía moderna están en la antigüedad clásica. Además, se estudia la historia y el arte, puesto que para entender perfectamente los textos es necesario tener conocimiento de estos ámbitos.

Desde un punto de vista cronológico, es importante también estudiar el Indoeuropeo. Éste es un idioma anterior al latín, al griego, y a la mayoría de las lenguas históricas europeas y algunas orientales (el conocido sánscrito, iranio, persa…). Su estudio se limita principalmente a la reconstrucción por el método lingüístico comparativo de las diferentes lenguas que derivan de él, porque es una lengua prehistórica, sin ningún registro escrito.

En último lugar, con un puesto privilegiado tenemos la historia. La filología y la historia están ligadas: para estudiar una es necesaria la otra. La historia no es algo de una solo cultura, sino universal, y para poder estudiarla y entenderla es necesario conocer culturas y lenguas diferentes. Cuanto más para estudiar la antigüedad. 

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