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Botica 2.0: Antibióticos y omeprazol

Por Lidia Beatriz | Santa Cruz de Tenerife


Desde mi labor diaria en la oficina de farmacia, he observado una práctica muy extendida cuando a los pacientes le son prescritos antibióticos. Se trata de la prescripción conjunta de aquél con omeprazol, en lugar de recomendarles un probiótico. A menudo me encuentro en la disyuntiva de hacer bien mi trabajo y desdecir al médico prescriptor, alertando al paciente sobre la inutilidad de tal asociación, o simplemente recomendar el probiótico por mí misma y que parezca que lo único que quiero hacer es ganar dinero a costa de la salud del paciente (nada que ver con la realidad).

Una de mis primeras entradas en esta web de noticias fue, precisamente, sobre el omeprazol. En esta entrada, explicaba que no debíamos temer a este medicamento siempre y cuando lo tomáramos para su indicación correcta y en la dosis adecuada. Y, entre sus indicaciones, no se encuentra proteger frente a los efectos adversos de los antibióticos.

Uno de los principales efectos adversos cuando se toman antibióticos es la aparición de diarrea o, sin llegar a ella, una pérdida de consistencia en las heces con aumento de las deposiciones. Como su nombre indica son antivida, matan a los patógenos y a la nuestra flora, rompiéndose el equilibrio. Por este motivo, lo que se debe tomar para evitar este desagradable efecto son probióticos (Lactobacillus, levaduras...). Hay que trabajar en la reposición de la flora intestinal.

La confusión puede venir por llamar al omeprazol vulgarmente «protector de estómago». Esto es cierto en el sentido que el omeprazol actúa como antiácido, evita la formación de úlceras cuando tomamos AINEs o tenemos infección por la bacteria H. pylori. Pero tomar este medicamento para prevenir la diarrea es como ponerse guantes porque nos roza el zapato.
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