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Historia del arte - La evolución de la escultura griega

Andrea Dehm | Valencia

A diferencia de la escultura egipcia en la que se les otorgaba la prioridad a los dioses y a los faraones, en la escultura griega se estudia la figura del ser humano en su plenitud física. Los resultados que se obtenían eran posibles gracias a los materiales que se empleaban y a las técnicas que se desarrollaron con el paso de los años.

El material que más frecuentemente empleaban para la realización de las esculturas, era el mármol. Sin embargo también se han hallado esculturas de bronce a la cera perdida. La técnica que más se empleaba era el relieve, visto más bien en los templos. 

Actualmente conocemos el llamado perfil clásico y esto se debe a la belleza que, por entonces, presumían las estatuas. Los arcos superciliares se unían armoniosamente y gracias a esto no había ningún elemento que sobresaliera en exceso del rostro. Por esta razón, los rasgos que encontramos en la escultura griega tienden a ser redondos.

Hasta la época de Praxíteles, el cuerpo masculino era representado al desnudo y el de la mujer vestido, pero con la representación de las venus desnudas esto dejó de ser así.

No fue hasta el período Helenístico cuando los griegos introdujeron ese pathos, del que hablamos en la primera entrada de este bloque, en los rostros de sus esculturas; ese reflejo de los sentimientos, del dolor y la expresividad marcada.

Si estudiamos la evolución cronológica de la escultura griega, veremos que hay grandes diferencias entre cada período. 

En el período Arcaico, por ejemplo, predominaron las figuras hieráticas, ¿qué quiere decir esto?, que contaban con una composición muy rígida, con los brazos pegados al cuerpo (algo que recuerda a la escultura egipcia) y escaso detalle en las vestiduras. Podemos ver estas características en los kuroi, atletas masculinos desnudos; o en las koré, estatuas femeninas que se relacionaron con la fertilidad.

En el período Clásico, en la época de Pericles, se desarrolló el conocido clasicismo griego y dividió el período en tres etapas: el Primer Clasicismo o período Severo, el Gran Clasicismo y el Posclasicismo. Sin embargo, no se rompió la rectitud en la escultura hasta el Posclasicismo, etapa en la que empezaron a representarse características como la tragedia o la sensualidad. Además, se acentuó la búsqueda de un canon de proporciones estilizadas y más realistas.

En el período Helenístico, la estilística que hasta entonces caracterizó a las esculturas terminó por romperse. Vemos reflejados movimientos violentos, cuerpos contorsionados y retorcidos con más detalle y realismo. El arte de este período llegó a convivir con los estilos del Imperio Romano y evolucionó durante siglos. 

Como podemos ver, y dando un repaso a todo lo que hemos visto hasta ahora, el arte ha estado evolucionando desde figuras abstractas en la Prehistoria hasta la búsqueda del realismo en la época de la antigua Grecia. Veremos cómo esta búsqueda se va marcando con el transcurso de los años unida a la búsqueda de la idealizada perfección... ¡Nos leemos!

Notas: En la imagen encontramos una escultura del período Helenístico en la que podemos ver, perfectamente reflejados, sentimientos como la fuerza o el instinto. Con ello, también vemos una clara evolución en el movimiento y en el detalle que se acercan más a esa búsqueda de realismo de la que hemos hablado anteriormente. 

#Bloque5ElArteGriego
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