viernes, 17 de febrero de 2017

Historia del arte: Arte egipcio - Arquitectura de dioses

Andrea Dehm | Valencia
Una de las cosas que más nos puede llamar la atención de la civilización egipcia es el tamaño colosal de sus construcciones, las cuales tenían una marcada relación con la religión. La mayoría de las construcciones están hechas con arquitectura arquitrabada, en la que se empleaba la piedra. A esta la relacionaban con "lo eterno" y "lo indestructible", por eso la emplearon para las edificaciones en las que vivirían las almas inmortales.

Si buceamos más en la arquitectura funeraria podemos estudiar desde las fosas hasta las pirámides, pasando por las mastabas. Este tipo de construcciones estaban estrechamente relacionadas con el mundo de los muertos. El tamaño de estas construcciones, además de transmitir poder, tenía la funcionalidad de proteger los cuerpos de las difíciles condiciones climatológicas, de la putrefacción y descomposición y de los posibles ataques enemigos, los cuales podían molestar a los difuntos e interrumpir su nueva vida de ultratumba.

La tumba de los altos dirigentes se convirtió en la morada del mundo de los muertos, donde lo preparaban todo para pasar a la vida eterna. Esto quiere decir que enterraban a los difuntos con sus posesiones, con sus riquezas e incluso con sus esclavos.

Por un lado las fosas fueron las primeras tumbas para el cuerpo, el ajuar* y los alimentos cubiertos de madera y arena en la Época Predinástica.
*Conjunto de ropas y enseres.

También tenemos las mastabas, que eran construcciones con forma de pirámide truncada. Estas se empezaron a realizar a principios del Imperio Antiguo (año 3000 aC.) y pasaron de utilizar adobe para su construcción a utilizar ladrillo o piedra. Esto demuestra una clara evolución. En ellas hay una cámara mortuoria excavada en el suelo, una sala que cumplía la función de capilla y otra sala donde estaba la estatua del difunto. Las primeras mastabas, que han conseguido sobrevivir al paso del tiempo, fueron las de Saqqara.

Por último aparecieron las pirámides, que fueron el resultado de la evolución de las mastabas y llegaron con el faraón Zoser en la III Dinastía. Los egipcios mitificaron al arquitecto, Imhotep, por los grandes conocimientos que tenía de arquitectura y medicina. Estas evolucionaron con el faraón de la IV Dinastía Snefrú, quien realizó tres pirámides: la de Meidum, la de Acodada y la pirámide roja de Sahsur. Todavía en la IV Dinastía, se construyeron las famosas pirámides de Keops, Kefrén y Micerinos en el Valle de Gizeh.

Gracias a las diferentes construcciones funerarias que acompañan a las pirámides, sabemos que los egipcios realizaban diferentes rituales por los que pasaba el faraón en su camino hacia el más allá. Un barco llevaba por el río el cuerpo del faraón, al que recogían en el templo del valle y se trasladaba hasta el templo funerario y de allí se transportaba, momificado, a la pirámide. La esfinge, por ejemplo, con su cabeza humana y su cuerpo de león, defendía los accesos a los templos funerarios de Kefrén. También era un culto a Isis. 

Con el Imperio Medio fue el hipogeo el que ganó importancia en Tebas. Los hipogeos eran tumbas excavadas en las rocas de los acantilados de río o bien en el suelo. Estos pertenecían al Imperio Nuevo y estaban situados en el Valle de los Reyes y en el Valle de las Reinas, al oeste de Tebas. Tenían una decoración exquisita y se caracterizaban por estar ocultos para despistar a los saqueadores.


Finalmente, para terminar con la arquitectura, llegamos al templo: lugares de culto a las divinidades y centros de poder económico y político. Aunque aparecieron en el Imperio Antiguo vinculados a los recintos funerarios, no fue hasta la V Dinastía cuando se hicieron independientes y se convirtieron en lugares de ofrenda al dios. Fue en el Imperio Nuevo cuando se desarrollaron.  Estos tenían partes fundamentales:


  • Pilonos: se trata de enormes muros trapezoides con marcados relieves que enmarcaban la puerta de entrada al templo. Simbolizaban las montañas en las que amanecía Ra, el dois Sol.
  • Sala hípetra: un patio al descubierto rodeado por columnas. Se trataba de una parte pública.
  • Avenida de las esfinges: protegían el camino hacia el templo.
  • Obeliscos: eran monolitos de piedra poligonales, decorados con relieves. Simbolizaban la conexión entre el mundo terrenal y el mundo celestial y eran la morada de Ra. 
  • Sala hipóstila: en ella se practicaban rituales. Se trataba de un recinto de columnas en arquitrabado.
  • Salas rituales: situadas entre la sala hipóstila y el santuario. Se dividían en pequeñas salas, como la sala de la barca, la sala de las fiestas, etc.
  • Santuario: tenía el acceso restringido y daba cobijo a la estatua del dios, débilmente iluminada.

De la A a la E:
A. Protodórica
B. Palmiforme
C. Papiriforme
D. Hathórica
E. Lotiforme






OBSERVACIÓN: En el presente no quedan huellas de casas o palacios egipcios, sin embargo todavía podemos visitar las construcciones religiosas, tanto las relacionadas con los dioses como las relacionadas con los muertos. El tamaño colosal de aquellas construcciones parecía que estaba hecho para la entrada de los dioses.

Imagen1: Las pirámides de Gizeh, autor desconocido
Imagen2: El templo de Karnak, autor desconocido


#Bloque2ArteEgipcio

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