Header Ads

Entrevista a la escritora Coia Valls


Lo primero es agradecerte que dediques parte de tu tiempo en esta entrevista, y lo segundo es que repitas con un servidor para ella. Para quien no conozca a Coia Valls, es una prolífica escritora catalana que además actúa en distintas obras de teatro. Posee una dilatada carrera entre libros, a destacar La Cocinera, Amor Prohibido o su última novela Etheria con la que está cosechando muy buenas críticas. 

Empecemos hablando de tu última novela, Etheria. ¿Cómo se te ocurrió la idea? 

Tuve constancia de la existencia de Etheria en un viaje a Galicia, ahora hace 6 años. Nos alojamos en casa de un amigo, Cesáreo Sánchez, poeta. En su exquisita biblioteca hallé varios libros y estudios sobre el personaje. Me pareció increíble que una mujer, emparentada con el emperador Teodosio -una patricia- abandonara sus comodidades, su pequeño círculo de confort y emprendiera una aventura de este calibre en el siglo IV. Quise conocer más de ella, aproximarme a su mundo y responder a los interrogantes que me planteaba su decisión.

¿Fue complicado embarcarte en la Antigua Roma?

Sí, claro. Tuve que leer mucho al respecto. Me dejé asesorar, como hago siempre, por historiadores, arqueólogos, estudiosos… El director del Museo Arqueológico de Tarragona, Francesc Tarrats, superviso el trabajo, ajustó traducciones del latín, me asesoró en muchos aspectos. Es importante el trabajo en equipo, siempre suma a favor del resultado final. 

¿Estás contenta con el resultado final y las críticas recibidas?

Estoy muy satisfecha con el resultado final. Creo que se ajusta a mis pretensiones iniciales: mostrar un mundo y a algunas de las personas que vivieron en él, crear una atmósfera que te envuelva en el relato, dibujar unos personajes creíbles, poliédricos, con sus virtudes, sus miserias, sus contradicciones. Ofrecer más de una lectura posible a aquellos lectores y lectoras que así lo deseen. En relación a las críticas, la inmensa mayoría han sido favorables. De todas formas, soy consciente que no puedes gustar a todo el mundo, ni lo pretendo. Escribir bajo esa presión significaría, de alguna forma, prostituirte. Independientemente que sea para bien o para mal, cuando leo una crítica tengo muy presente quién la escribe, la fuente es muy importante para darle credibilidad.

¿Te embarcarías a un viaje como el que hizo la protagonista de tu última novela?

He llevado a cabo el viaje que hizo Etheria. He viajado de Galicia a Roma deteniéndome en los escenarios a los que más tarde daría vida. He buscado en los archivos de las ciudades en las que se hospedó, he recorrido muchos kilómetros de la ribera del río Eume escribiendo in situ. He tomado notas u me he entrevistado con los lugareños… Me gustan y me enriquecen -a mí y a mis obras- estos viajes, en los que sigo aprendiendo de todo y de todos los que me rodean. Sin duda alguna, me embarcaría en el viaje que hizo mi protagonista, un viaje que va mucho más allá del espacio recorrido y de su duración temporal. El viaje ha de ser, forzosamente, una experiencia interior. Como dice mi buen amigo Xavier Jové: “En el viaje buscamos un lugar, pero, a menudo, no es un destino lo que estamos buscando, sino un origen: viajando, en el fondo, buscamos el punto de partida, un punto de partida que podamos asumir como propio y al que podamos volver.”

Conozcamos más el proceso de creación de tus proyectos… ¿Tienes alguna manía antes de comenzar? 

 No, no soy persona de grandes rituales. La mesa despejada, los libros de consulta al alcance, silencio, silencio absoluto y tiempo sin interrupciones. 

¿Cómo organizas la documentación? ¿Cuánto te suele llevar?

La documentación la organizo por carpetas y subcarpetas. Algunas en el ordenador con aquellos documentos a los que no puedo acceder de otra forma o que en algún momento me vendrá bien consultar. Pero preciso archivadores que me permitan hacerme una composición de lugar físicamente: cronologías, aspectos relacionados con la política, vida cotidiana, alimentación, paisaje… Los personajes tienen su lugar en una carpeta independiente en la que anoto características físicas, psicológicas, su biografía y detalles; quizás no se darán a conocer en la historia, pero completan su forma de ser y sentir. En mi caso, es una etapa previa y en cada novela es distinto el tiempo que le destino. Aunque durante la escritura tenga que volver a consultar y surjan aspectos no previstos con anterioridad, intento que las interrupciones sean las menos posibles. Creo en la intensidad, me sumerjo en la historia cuando escribo. Salir durante un tiempo me dificulta el proceso. Me sucede algo parecido cuando leo.

¿Cuánto sueles tardar en terminar una novela?

Es difícil responder a esta cuestión. Escribir, tal y cómo yo lo entiendo, no se limita al hecho en sí mismo. Es soñar una historia, tomar muchas decisiones previas que tendrán una relación directa con el resultado final: punto de vista, narrador, estructura, decidir sub-tramas… Un escritor escribe las 24h. Etheria la empecé en el 2010 y la finalicé en el 2015, durante estos años he escrito muchas más historias, pero mucho de lo vivido, soñado, leído, han enriquecido aquella que seguía viva en mi mente y mi pluma.

¿Escritora nocturna y lectora diurna o viceversa?

Depende del periodo del año y de los proyectos en los que esté inmersa. Suelo leer de noche y escribo siempre que puedo. Necesito sosiego y silencio, tiempo dilatado. Si puedo hacerlo con luz de día mucho mejor, si no es así aprovecho el sosiego que me regala la noche.

¿De qué novela estás más orgullosa?

Es complicado. Supongo que es una comparación poco original pero sucede como con los hijos, de cada uno te enorgulleces por algo que le caracteriza y te emociona.

¿Qué clásico de la literatura encuentras indispensable?

Memorias de Adriano, de Marguerite Yourcenar; Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez; Ana Karenina, de Leon Tolstoi; Madame Bovary´, de Gustav Flaubert; ´En busca del tiempo perdido´, de Marcel Proust; ´Cuentos´, de Anton Chejov… ¡Es imposible quedarse con una! 

También eres una apasionada del teatro, ¿Cuál es tu obra favorita? 

Creo que la lista sería tan interminable como la anterior. Días felices y Esperando a Godot, de Samuel Becket; de Ibsen, Casa de muñecas. Seis personajes en busca de autor, de Luigi Pirandello; Un tranvía llamado deseo, deTennesse Williams, muchas de William Shakespeare!

¿Qué papel te encantaría encarnar?

Me gusta probar diversos registros. Tal vez el de una anciana, nunca he interpretado a una anciana. La Celestina, quizás.

¿Dejarías la escritora por actuar?

No. Como decía uno de los detectives en la serie de televisión True Detective “La vida es demasiado corta para ser bueno en más de una cosa, así que ten cuidado con lo que se te da bien.” Bebo de todas las fuentes, para mí son vasos comunicantes que se enriquecen unas a otras, aprendo de todas las disciplinas y me aportan retos diferentes. El teatro me ayuda en la escritura de diálogos, en la solidez de los personajes, mi experiencia en el cine me ha enseñado la mirada de la cámara, los distintos efectos que puedo trasladar a la escritura de mis novelas: como mostrar espacios, focalizar en detalles, primeros planos… Escribir es mi medio natural, mi adicción y, también, mi redención.

¿Cómo ves el estado de la cultura en nuestro país?

Creo que la crisis económica ha sido un fantástico aliado de ciertas políticas culturales. Bajo ese pretexto se han llevado a cabo medidas, en muchos casos, inservibles y en otros negativas como la Ley de Bases de Régimen Local, que ha eliminado la obligación de las corporaciones de prestar servicios culturales. O el 21% de IVA cultural que, además de no servir para recaudar fondos, ha conseguido que el consumo cultural esté pasando por un momento crítico. En muchas ocasiones los artistas sobreviven gracias a su tozudez y asociacionismo. Es cierto también que hay prioridades a las que atender, que por cierto cada vez son más escandalosas y en muchos casos afectan a la dignidad del individuo, pero no nos podemos olvidar de alimentar el alma, la sensibilidad, la capacidad de educar para poder tener capacidad de análisis, criterio. La cultura debería ser considerada como un verdadero motor de cambio, un cambio urgente, imprescindible para poder seguir avanzando plenamente. En este sentido recomiendo leer uno de los libros que olvidé mencionar y que considero maravilloso y premonitorio, de una gran lucidez. Se trata de Los Bárbaros, de Baricco. Su tesis central es que estamos asistiendo a una transformación de la cultura y de los valores que hasta ahora marcaban las pautas de las sociedades desarrolladas. Estoy convencida que su reflexión puede llevarnos a tomar conciencia de la realidad en la que nos movemos y llevar a cabo pequeños cambios. Sumar esfuerzos puede multiplicar resultados. 

 Muchísimas gracias por la entrevista. Espero que podamos hablar pronto nuevamente. Un placer, Coia Valls. 
©