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La fusión entre Bayer y Monsanto

Por Lidia Beatriz | Santa Cruz de Tenerife.


La empresa farmacéutica alemana Bayer tenía muy claro su objetivo: comprar la multinacional agroquímica Monsanto. Y al socorrido refrán «el que la sigue la consigue» se le ha sumado un ejemplo más. Tras una intensa negociación, ambos gigantes han llegado a un acuerdo de compra-venta.

A pesar de sus detractores, el cultivo de transgénicos parece el futuro agrícola. Monsanto se ha dedicado hasta el momento a patentar semillas modificadas genéticamente, mientras que Bayer dispone de secciones agrícolas especializadas en control de plagas y síntesis de herbicidas. De esta manera se espera que la fusión lleve consigo crear un gigante líder en el negocio de las semillas, pesticidas y fertilizantes. No obstante, esta unión no logrará completarse hasta finales de 2017.

¿Cómo afectará esto a los agricultores? Estas dos grandes empresas no son las únicas que se alían con el mismo propósito. Las compañías alegan que gracias a ello van a poder ofrecer soluciones mejores y más rápidas. Sin embargo, puede que los agricultores vean mermado el margen para negociar los precios.

No se han hecho esperar las reacciones en toda la red. Algunas positivas y otras negativas -incluso graciosas-. Muchos ven la alianza como una amenaza para la población mundial; consideran que, en lugar de responder a las futuras necesidades alimentarias de la población, pretenden envenenarla. Incluso se ha mencionado que pueden estar incumpliendo la ley antimonopolio y que la fusión debería ser revisada por el organismo competente.
Meme respecto la fusión (difundido en redes sociales)
Los cultivos transgénicos se caracterizan por el empleo de semillas a las que han modificado sus genes para hacerlas resistentes a las plagas y las sequías, que resulten más productivas, etcétera. Esto significa que no se requiere el empleo de fertilizantes y pesticidas. Es decir, con la fusión Bayer-Monsanto su público agricultor se ve ampliado, puesto que pueden ofrecer productos tanto para los agricultores tradicionales como a los de transgénicos.

Fuente: http://economia.elpais.com/economia/2016/09/14/actualidad/1473839060_359923.html
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