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Entrevista a Isaac Pachón

Por Lidia Beatriz | Santa Cruz de Tenerife.

A Isaac Pachón le gusta el café, pero más aún escribir mientras se enfría. Este apasionado escritor nació en Badalona en 1978 con la habilidad de observar el entorno, captar su bella esencia y plasmarla con sencillez. Cuando asistía al colegio dedicaba las horas a pasearse por las nubes y quién sabe si incluso llegó a conocer el Aliseo en esos viajes. Por aquel entonces, deseaba convertirse en uno de esos dibujantes que, con sus tizas, coloreaban Las Ramblas. No fue hasta la segunda década de la vida que conoció el amargo sabor del café. Pero fue una experiencia que le marcaría, porque dice «descubro el placer de aislarme del mundo, mientras me tomo un cortado».

En mayo de 2011 toma una importante decisión, tanto para él como para todos los que hemos conocido sus pequeñas obras: abre las puertas de su blog bajo el nombre de «to be continued…». Su marca personal era fácil de identificar en cada relato. Sorprendiendo, en casi todos ellos, con giros maravillosos. Además, ha publicado y participado en «Cuentamínate» (Ed. Hijos del Hule, 2012), «Relato Breve 2.0» (Ed. Imprimátur, 2012) y «Porciones creativas: Pluma, tinta y papel» (Ed. Diversidad Literaria, 2012). Fue ganador del Premio de Relatos Revista Entropía (Ed. Entropía, 2013) y es coautor del libro «Bárbara, Celia, Mariona y otros cuentos de Barcelona» (2014).

A día de hoy, Isaac colorea cualquier lugar en el que alguno de sus relatos es leído y, sobre todo, a la persona que lo lee. Pinta sin tizas, pero con gracia, mediante sus veintiocho relatos cortos recogidos en su primer libro en solitario «Cosas que escribí mientras se me enfriaba el café». Se trata de una autopublicación que ha conquistado muchos corazones debido a la belleza de su portada, lo verosímil de sus historias cuidadas  y, no puedo no mencionarlo, su encantador booktrailer. Puedes encontrar todo esto en su página www.isaacpachon.com y acercarte a él mediante sus cuentas de Twitter e Instagram @pachon_isaac y/o en Facebook como Cosas que escribí mientras se me enfriaba el café…

A continuación, comparto la entrevista que tuve el placer de realizarle con motivo del Book Blog Tour que dio comienzo el uno de junio y finalizó al término de julio, en el que todos aquellos blogueros que quisieron participar dedicaron un día del calendario propuesto a hablar sobre «Cosas que escribí mientras se me enfriaba el café».




Pregunta obligada, ¿a qué edad escribiste tu primer relato por propia voluntad? ¿Había un café enfriándose? Pues a los «veintimuchos». No soy de esos escritores que nacieron con un libro bajo el brazo y escribiendo historias desde pequeño. Lo mío eran los lápices, de colores más concretamente. Pero todo va unido, imaginar, crear, escribir. Y sí, supongo que había un café pendiente de enfriar, como casi siempre.

¿Cuál fue tu momento más bonito como bloguero? Quizá los minutos después de colgar un relato, esa lluvia de comentarios que te animan a empezar una nueva historia. Sí, esos fueron los mejores momentos. ¿Y el menos? Pues cuando esa lluvia de comentarios eran nubes sin agua (risas), no todos los relatos del blog tenían el mismo éxito y algunos, aunque pocos, no causaban el resultado esperado.

¿Cuándo surge la idea de publicar? Cuando después de la experiencia en autopublicación con «Bárbara, Celia y Mariona y otros cuentos de Barcelona» veo que tengo todos los conocimientos para poder publicar un libro sin editorial de por medio. Conocimientos legales, de edición y de imprenta. ¿Tuviste miedo? No, lo asumí como un reto. Ver todas las puertas editoriales cerradas con un proyecto como el Cosas que escribí mientras se me enfriaba el café bajo el brazo, te motiva aún más a hacer las cosas bien hechas y llegar, o al menos caminar, hacia tus objetivos. Sin ningún miedo, ya que partía desde cero y no tenía nada que perder.

¿A quién fue la primera persona que le dijiste que tenías la ilusión de sacar un libro sólo tuyo? Pues no sé, no lo recuerdo. A cualquiera. Opino que la mejor manera de conseguir cumplir algo es contarlo a los demás, con esto te obligas a ponerte lo antes posible a ello. Con lo cual, en el mismo instante que pensé en publicar el libro en solitario empecé a explicarlo sin ningún tipo de cautela.

¿Las ideas en torno a «Cosas que escribí mientras se me enfriaba el café» mutaron mucho en el proceso? No, solo el título y algún pequeño detalle. Hasta el último momento no decidí el título actual. Otras opciones, entre ellas Bellini (uno de sus relatos) pasaron por mi cabeza, pero al final quedó este y creo que fue un gran acierto. Todo lo demás, hablo de los detalles, fue surgiendo con el día a día en los tres meses que duró el proceso de correcciones, maquetación e impresión. Detalles como la cita que abre el libro, la dedicatoria a mi abuelo, la despedida y algún relato incluido en último momento. Pero todo con las ideas muy claras, si lo visualizo y lo veo claro, adelante.

El booktrailer es precioso, ¿te costó resultar natural ante la cámara? Pues no me costó nada, debo tener un George Clooney dentro de mí. Además, estaba con dos buenas amigas, Lydia (dirección y cámara) y Marta (producción), con lo cual nervios cero. También he de decir que las escenas no eran de mucho riesgo, salvo la de coger la cafetera, que me podía quemar (risas).

Respecto al Book Blog Tour, ¿cómo ha sido el proceso de planificación? Has creado hasta invitaciones, lo que demuestra que te preocupas mucho por los detalles y por tus lectores. ¿Qué esperas de esta iniciativa? Esto del tour por blogs no es algo nuevo, aunque sí para mí. Creí que había llegado el momento de contar con la comunidad bloguera y qué mejor momento que el aniversario de este libro y las mil copias vendidas. Las postales son un detalle de cortesía, que envío con mucha ilusión firmadas a cada blogger. Mi agradecimiento hacia ellos es máximo, espero que lo perciban. Con este Book Blog Tour espero lo mismo que el primer día que tuve el libro en mis manos: que llegue a nuevos lectores. Creo que va a ser una buena plataforma de promoción en España y algunos países de Sudamérica. Ya solo con ver los blogs que participan creo que voy a quedar muy satisfecho con esta experiencia.

Has recorrido muchas calles en busca de librerías que pusieran tu libro en sus estantes, ¿cuál ha sido el momento más duro? El momento más duro fue cuando entré en una librería de Barcelona, una de esas librerías que promueven la literatura urbana y apoyan a los autores de moda. Hice lo de siempre, presentarme con mi maleta llena de libros y ofrecer el Cosas que escribí... para ponerlo a la venta. El librero sin apenas mirarme a la cara me dijo que no aceptaban autoeditados. Le comenté que si quería verlo, sin compromiso, y darme su opinión, a lo que respondió de una manera muy cortante que no hacía falta. ¿Cómo lo enfrentaste? Pues saliendo de la librería de la misma manera que entré, con educación. Respuestas negativas me he encontrado muchas, pero creo que los buenos modales tienen que estar siempre por delante, sea cual sea la política de una librería. 

¿Qué sientes cuando ves tu libro expuesto? Cuéntame algo maravilloso que te ocurriera mientras hacías ese camino de librería en librería. Pues más que en mi propio libro me fijo más en los que tengo al lado. Estar expuesto junto a algunos grandes de la literatura actual, y que alguien te escoja a ti, es algo que me emociona. Hace pocas semanas, mientras reponía inventario en una librería de Granollers (ciudad cercana a Barcelona), se acercó Dolors , la librera, para decirme que una chica estaba comprando mi libro, que si se lo quería firmar. Si la chica estaba contenta, yo lo estaba el doble. Me hizo mucha ilusión, la verdad. Este tipo de momentos son los que te hacer creer que estás en el buen camino.

Mediante las redes sociales he visto que conoces a personas con mucho talento en diferentes áreas, ¿crees que ha sido clave para el libro? ¿Te consideras una persona abierta o has tenido que trabajar sobre ti mismo para disfrutar de las virtudes de todas ellas? Claro, el talento se pega, es altamente contagioso. Suelo tratar a las personas, a todas, de tú a tú. No me gustan las distancias entre personas. Hay gente que parece inaccesible y no es así, porque cuando los valores son los mismos que los tuyos todo es muy sencillo. En cuanto a lo de trabajar mi carácter para poder disfrutar de las virtudes de otros, creo que das en el clavo. La timidez es algo que está bien, pero en exceso te limita el crecimiento personal. Creo que a día de hoy soy una persona abierta, aunque a veces mi yo tímido llame a la puerta.

Entrando dentro del libro, la historia que más me impactó en su momento fue «El piso de arriba», sé que no se le debe preguntar esto a un padre, pero ¿cuál de tus relatos es el que más te gustó tras escribirlo? Hay varios, El Amante, Bellini o El préstamo. Con cualquiera que haya conseguido el objetivo de sorprender o emocionar. Cuando he terminado de escribirlo y noto que la sensación es la esperada, ese relato es de los que me gustan. No te digo uno en concreto, porque todos tienen algo que hace que les tenga cariño. 

¿Qué se te pasa por la cabeza cuando relees algo tuyo? Es curioso, porque algunas veces me sorprende haberlo escrito yo, en serio. En ocasiones, la inspiración es tal que las manos teclean solas y muchas historias se escriben con el alma y no con la cabeza. Suena muy poético, pero lo siento así. ¿Y por el corazón? El corazón es la alarma de si un relato funciona o no. Si se encoge, funciona. Si no, no. Es así. Todavía al releer algunas historias se continúa encogiendo.

¿Tienes algún nuevo proyecto entre manos o entre neuronas? Pues tengo algo, claro que sí. Algo poético, pero ni entre manos ni entre neuronas. Lo tengo dentro de una libreta moleskine garabateada y espero que en unos meses vaya pillando forma. Forma de libro, más concretamente.

¿Qué les dirías a los que lean esta entrevista y tengan el deseo de seguir tu ejemplo? Que se preparen un café bien caliente y que escriban. Que lo hagan sin pausa y que viajen, que se disfracen, que vivan, que besen, que lloren, que rían. Todo esto sin dejar de lado el teclado. Y si, llegando al final de esa historia que han estado escribiendo, vuelven la vista al café y este ha quedado frío, pues que no lo duden ni un segundo y vayan a por sus sueños.

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