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"Pink tax" o cómo pagamos más por los productos para mujeres

Mari Carmen | Mérida



Sabemos que económicamente las mujeres del mundo sufren discriminación, hemos oído hablar de la brecha salarial, el techo de cristal o del hecho de que, a pesar de ser la mitad de la población, las mujeres poseen 1% de la riqueza mundial según la ONU. Sin embargo, se ha hablado mucho menos de la llamada tasa rosa (pink tax en inglés), un fenómeno por el cual además de cobrar menos, las mujeres tienen que pagar más por productos diseñados para ellas.

Esta “tasa” se llama así porque cuando se hace una versión femenina de un producto este suele ser del color asociado a las mujeres, el rosa. El problema aparece cuando esta versión femenina no sólo tiene otro color, sino que también tiene otro precio y este es mayor que el original o la versión masculina.

Existen diversos estudios de varias partes del mundo que corroboran este problema. En 1995 un estudio en California afirmaba que las mujeres americanas pagaban hasta 1.351 dólares más al año por la versión femenina de productos similares dirigidos a la población masculina. Pero existen estudios mucho más recientes, en 2010 Consumer reports, una revista americana que compra y prueba productos, determinó que los productos dirigidos a las mujeres podían costar hasta un 50% más. Otro estudio, este de 2015, de la ciudad de Nueva York determinó que el 42% de las ocasiones los productos “para ellas” son más caros.

Esta tasa rosa se da en más productos, el año pasado se denunció el hecho de que la ropa plus size para mujeres de la marca Old Navy costara entre 12 y 15 dólares más, cosa que no ocurría en la ropa plus size para hombres. Otro caso llamativo es un estudio de 2013 que determinó que, a la hora de dar precio en un mecánico, a las mujeres se le cobraba más.

La tasa rosa está presente en la mayoría de productos, incluso en juguetes, pero si no te termina de convencer su existencia, siempre puedes ir a cualquier supermercado o tienda y comprobarlo.
¿Se cumple?


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