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Salud Sexual en la adolescencia

Por Alejandra Glez. Noda | Santa Cruz de Tenerife

  • - Encuestas del ministerio de Sanidad español demuestran que cada más jóvenes se inician en el sexo entre los 15 y los 18 años
  • - Los métodos anticonceptivos tienen tasas diferentes entre la efectividad ideal y la real
Los anticonceptivos no solo evitan embarazos: algunos como los preservativos previenen las ETS. | © Pixabay
Todos hemos pasado por la adolescencia, aunque nos cueste reconocerlo. Todos hemos visto como nuestro cuerpo ha cambiado sin entender bien el porqué. Todos hemos vivido la sensación de no saber ni quiénes somos ni qué queremos –muchas y muchos aún lo sentimos a veces-. Todos hemos tenido un primer amor y nos hemos acercado con curiosidad al sexo.

El sexo aún hoy es visto como un tabú difícil de quebrantar. Nuestra sociedad evolucionada en muchos aspectos sigue escondiendo algo que está con nosotros desde nuestra existencia como especie. Los jóvenes, aun así, no son ajenos a esta realidad, sino que, al contrario, quieren iniciarse en ella lo antes posible. Se les encomienda y recomienda que se alejen de él. La abstinencia es la mejor forma de no tener ningún tipo de complicación. Sin embargo, si atendemos a las estadísticas del ministerio de Sanidad esa no es una posibilidad contemplable:

- En 2002 el 26.2% de los adolescentes de entre 15 y 18 años de edad reconocía haber mantenido relaciones sexuales completas.

- En 2006 la cifra ascendía hasta el 33.6%.

- En 2010 era el 34.6% quien lo afirmaba, es decir, 1405 de los 4061 entrevistados.

La encuesta pretende representar al total de la sociedad por lo que los números a los que se refiere al extrapolar los porcentajes son inmersos. Un asunto así no se puede ignorar. El Dr. Javier Parache Hernández, ginecólogo, ha explicado a alumnos del grado de Periodismo de la Universidad de La Laguna cuáles son las medidas más importantes para controlar la situación y así evitar enfermedades de transmisión sexual y embarazos no deseados. En su exposición el Dr. y profesor jubilado Javier Parache ha hecho hincapié en los métodos para evitar embarazos y la relación que existe entre su efectividad teórica y la que se produce en la realidad. Hay que recordar que estos se dividen en naturales (“marcha atrás”), transitorios de corta (preservativos) y larga duración, definitivos y de urgencia. Sus conclusiones basadas en estadísticas son las siguientes:

  • - El coito interrumpido o “marcha atrás” tendría un funcionamiento ideal del 9% de error, pero en la realidad se eleva hasta el 25%.
  • - El preservativo, método anticonceptivo de barrera, tiene un margen ideal de 2% cuando falla el 15% de las veces.
  • - Los espermicidas, otro método anticonceptivo de barrera, tienen un porcentaje de funcionamiento ideal del 18% cuando la realidad lo sitúa en un 29%.
  • - Los dispositivos hormonales, píldora, tiene un margen ideal del 0.1% cuando la realidad los sitúa en el 8%.
  • - Los parches tienen un 3% de errores cuando deberían tener un 0.3%.
  • - El DIU, método de larga duración, tiene un margen de error del 0.6% y un margen real del 0.8% en el de cobre y un margen ideal de 0.1% en el hormonal que coincide con los fallos que realmente se producen.
  • - Los implantes hormonales tienen un margen de error del 0.05%, coincidente también el real con el ideal.

Entre los diferentes métodos nombrados el único que protege contra las enfermedades de transmisión sexual es el preservativo por lo que, aunque se utilice otro tipo de anticonceptivos se hace necesaria su utilización. Por ello, lo ideal es siempre combinar el preservativo con un método de mayor eficacia ante los embarazos. 

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