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Crítica Teatral: Cabaret, el musical de Broadway

Por Lidia Beatriz | Madrid

Título: Cabaret, El musical de Broadway
Libreto: Joe Masteroff.
Director: Jaime Azpilicueta.
Producción: SOM Produce (asociados Robin de levita y B2B).
Música: John Kander.
Letras: Fred Ebb.
Reparto: Cristina Castaño, Edu Soto, Daniel Muriel, Diana Roig, Víctor Díaz, Marta Ribera, Enrique Del Portal, Pepa Lucas, Jose C. Campos, Bernat Mestre, Alex Chávarri, José Félix Romero, Oriol Anglada, Pedro Martell, Sarah Schielke, Kristina Alonso, Luciana De Nicola, Michelle Marier, María Hinojosa, Tamara Suárez, Viviana Camino, Alejandro Vera, Carlos J. Benito, Fernando Samper, Manu Rodríguez.
Fecha en la que se vio: 10 de junio de 2016, 18:00

Sinopsis:
Ambientado en 1931. Cliff Bradshaw es un escritor americano que viaja a Berlín para escribir una gran obra o intentarlo. En su viaje, conoce a Ernest Ludwig quien le recomienda la pensión de Fräulen Schneider. Ansioso por pasar una buena noche, abandona su máquina de escribir y llega hasta el Kit Kat Klub. Allí conoce a la cantante inglesa Sally Bowles, que no dudará en mudarse a su habitación. Mientras tanto, Fräulen Schneider es cortejada por Herr Schultz, un frutero judío.
Crítica personal:
Qué ganas tenía de sentarme en el Teatro Rialto de Madrid y ver «Cabaret». Muy emocionada en mi butaca me entregué a la función sin ningún tipo de expectativa, sólo quería disfrutar del espectáculo. El telón -me pareció un gran telón- se abrió como el objetivo de una cámara de fotos y ahí estaba el maestro de ceremonias que, en aquella ocasión, no se trataba de Edu Soto sino de uno de los alternantes (Alejandro Vera). ¿Decepción? ¡En absoluto! Fue hipnótico. El público en general entró en su bolsillo y respondía a sus líneas con merecidas carcajadas.

Había visto algunos vídeos sobre el musical, sin embargo, la función en directo estuvo muy por encima de lo que en ellos se mostraba. El elenco en general demostró talento en sus coreografías e intervenciones. Me sentí divertida en los momentos graciosos, triste en los dramáticos y constantemente emocionada a lo largo de las dos horas y media -incluido el descanso-.

La transición de los escenarios no rompía la atmósfera creada, era un «mal» necesario que me hizo pensar en todas la personas que trabajan de forma anónima para que todo fluya. El color abundaba: la iluminación, el vestuario, los decorados... Algo muy distinto a lo que ocurría en la anterior representación del musical en Madrid o incluso en la película. El Kit Kat Klub es un local que invita a la diversión y a olvidar el mundo más allá de sus puertas, todo es divino en su interior; por eso creo que darle vitalidad con ese colorido que menciono era muy importante.

No obstante, en aquella burbuja de maravillas había algo que no terminaba de convencerme. Tal vez sea por un gusto personal, pero la actuación de Daniel Muriel no consiguió fascinarme como sí lo hizo el resto de actores.

A nivel social, creo que «Cabaret» representa una situación que podría ambientarse perfectamente en nuestro año. Xenofobia, despreocupación política por parte de los ciudadanos, crisis, desigualdad... Invita a no juzgar la forma de vivir de los demás y a aceptar al prójimo. Para mí, como una mera espectadora sin conocimientos teatrales, fue una experiencia inolvidable.

Y no quiero despedirme sin hacer mención a los músicos, grandes artistas que a menudo pasan inadvertidos. Pero sin ellos la magia no sería posible. ¡Gracias!

Vídeo del espectáculo:

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