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Paris con niños

Algunos destinos no están muy apropiados para viajar en familia ya sea porque el viaje es muy cansado o porque los planes  que se pueden hacer no son muy apropiados.  

El destino elegido es París, la ciudad de las luces y del amor; cosmopolita, pero también señorial a la vez que bohemia y tradicional. Así es París, un destino referente a nivel mundial. 



Ciudad con mucho glamour, donde disfrutar de un croissant o de una baguette. Una escapada típica que muy pocos se atreven a hacer con niños, más allá de lo que ofrece el parque Disneyland. 

Lo primero de todo, el vuelo. A la capital de Francia llegan aviones desde todas las partes de España y existen multitud de compañías de vuelo low cost que harán el trayecto por muy poco dinero. Por otro lado, a la hora de alojarnos con niños, lo más conveniente es hacerlo en un apartamento, donde cocinar a nuestro gusto. Aunque no sea precisamente la manera más barata de viajar, sino todo lo contrarío, será la más cómoda para no seguir unos horarios.

El alojamiento ideal será cercano a la zona centro y sino, muy bien comunicado con las principales atracciones turísticas. En la zona de Montmatre muy cerca de Pigalle, a cinco minutos andando de la Basílica del Sacré Coeur hay multitud de estudios o apartamentos para tener una cómoda estancia.

Al coger el alojamiento cerca de esa zona, es inevitable pasear con los niños por el barrio más bohemio de la ciudad hasta llegar a la colina que da el nombre al barrio y visitar la Basílica du Sacré Coeur con una de las vistas más bonitas de la ciudad.



Lo cierto es que el barrio de Montmatre ha cambiado mucho desde hace años. Cada vez más turistas pasean por esas calles, están sentados en las terrazas o comen en sus restaurantes. Aunque eso si, ¡cuidado con los precios!

Otro de los lugares que no podemos olvidar de visitar es la Catedral de Notre Dame. Es una visita impresionante, donde la arquitectura imponente está acompañada de gárgolas siendo el centro del catolicismo francés. El templo recibe nada más y nada menos que 10 millones de visitas anuales, además la parte interior periférica donde están las capillas es gratuita.

Una vez visitada esta joya del gótico, se puede cruzara a la orilla derecha del Sena. Es un ratillo de unos  diez minutos y llegaremos a la zona de Marais y Bastille, donde se ubica el barrio judío conocido como Pletzl. Esta es una zona muy tranquila para pasear y conocer sitios como el As du Felafel donde afirman que pueden comerse los mejores felafels y swarmas de todo París. Si los niños no son muy pequeños se puede visitar el Museo de Arte e Historia del judaísmo y el Memorial de la Shoah, un centro de documentación y exposiciones permanentes que explican el Holocausto y recuerda especialmente a los 76.000 hombres y mujeres franceses que murieron el los campos de exterminio nazis durante la II Guerra Mundial. 

Muy cerca está el Museo de la Curiosidad y de la Magia, que para niños pequeños y no tan pequeños puede ser una gran experiencia, aunque ha todo tipo de críticas respecto a sus instalaciones.

También a escasos metros se encuentra el Teatre Virgule, donde hay una extensa programación infantil. Allí los niños podrán pasar un rato divertido, diferente y lejos de las aglomeraciones de turistas.

En Marais, está el Centro Nacional de Arte y Cultuta Geroges Centre Pompidou es ya un clásico imprescindible en cualquier visita a París. Un edificio que no trae indiferente a nadie y que por 3 euros se puede subir a la terraza y divertirse por sus escaleras mecánicas. En el Centro hay talleres para niños y familias, aunque la gran pega es que están destinados a niños franceses.

Si nos hemos quedado con ganas de más arte, en los alrededores suele haber actuaciones callejeras y si no se puede visitar el Jardín des Halles, uno de los que más valen la pena de todo el centro de París.



En otra de las jornadas podemos comenzar la mañana haciendo un crucero por el Sena. A bordo del Batobus, el más asequible de todos los cruceros, se puede conocer París desde otro punto de vista. Y además puedes subirte y bajarte del barco cuando quieras para conocer detalladamente los lugares por los que pasa. Desde luego que esta experiencia es perfecta cuando viajamos con niños.

El Museo del Louvre es otro los imprescindibles, más de 35.000 obras de arte entre las que destaca la Gioconda de Leonardo da Vinci. 
Es imposible recorrerlo entero, aunque para visitar con niños la sala 5 es la más recomendable. Pero lo que sí es importante es comprar las entradas a través de internet, sino la visita será prácticamente imposible debido a las larga colas de espera. 

Otro de los puntos que merece mucho la pena en París con niños es el Téâtre des Marionnetes du Jardin du Luxemburg un clásico a precios populares y con una programación de calidad. En el Parque de la Villete se encuentra el Museo de las Ciencias y la Industria que ofrece toda clase de exposiciones y talleres de alta tecnología y dentro de él la llamada Cité des Enfants dividido en un áreas de niños de 2 a 7 y otra de 5 a 12 años.

Sin dud alguna, no se puede pasar por alto una visita al monumento más emblemático de Francia: La Torre Eiffel. Para comprar las entradas por anticipado se necesita entre uno o dos meses de antelación. Las bonitas vistas desde allí hacen que tanto niños como mayores disfruten. 

Tras visitar la ciudad se puede ir a algunos lugares como el Aquarium, el Parque Asterix, el PlayMobil FunPark y por supuesto EuroDisney. Aunque estos viajes incrementarían el precio de nuestra visita. 

Además existen multitud de tours y combinaciones, al igual que excursiones y visitas organizadas que para ir con niños, en ocasiones, pueden resultar un poco pesadas, pero que en ocasiones es la mejor manera de conocer la ciudad.

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