Header Ads

Derecho a ser abanderadas

El Comité Olímpico Español decidirá en las próximas semanas quién será el encargado de portar la bandera española en los Juegos Olímpicos de Río 2016. Todo apunta a que, una vez más, será un hombre a pesar de que asistimos a la Edad de Oro del deporte femenino español, donde las mujeres están cosechando más éxitos que el deporte masculino.

A menos de seis meses para el inicio de los Juegos, se está empezando a especular quien puede ser el abanderado. Sea quien sea, siempre es una decisión controvertida que se dará a conocer cuando se reúna la Junta de Federaciones.



El mismo presidente del ente olímpico español, Alejandro Blanco, manifestaba públicamente sus preferencias por el tenista Rafa Nadal  ya que el COE tiene una deuda pendiente con él tras la lesión que le impidió ejercer dicho honor en Londres 2012.

Nadie pone en duda la idoneidad del tenista para ser abanderado, pero el COE debería abrirse a aquellas deportistas con extraordinarios palmarés. En mi opinión, el COE también se está en deuda con las representantes femeninas, relegadas a un segundo plano por las instituciones deportivas, y especialmente por el COE.

A lo largo de todos estos años, tan sólo dos mujeres han tenido el honor de ser las abanderadas españolas en unos Juegos de Verano. Son Cristina de Borbón, en Seúl 1988, y la judoca Isabel Fernández, en Atenas 2004. Algo más de “suerte” han tenido nuestras deportistas en los Juegos de Invierno con las designaciones de Blanca Fernández Ochoa en dos ocasiones (Sarajevo 1984 y Albertville en 1992), Ainhoa Ibarra (Calgary 1988 y Lilehammer 1994) y Mª José Rienda en Turín 2006.

De los 22 abanderados españoles, sólo 2 han sido mujeres. El desequilibrio es evidente pero,  ¿por qué no ha habido más designaciones en favor de nuestras deportistas?, ¿en qué criterios se basa el COE para estas designaciones?

La normativa del COE en esta materia fue modificada en marzo de 2012 por la Junta de Federaciones Olímpicas. En dicha Junta se aprobó de forma unánime que el abanderado debía ser el deportista “con mejor palmarés presente en los Juegos el día de la inauguración, que haya obtenido su clasificación, y que no haya sido ya abanderado en unos Juegos de la Olimpiada”. Con esta modificación el abanico se abría a grandes deportistas y con estos datos salió Rafa Nadal para los Juegos de Londres, aunque tuvo que renunciar y finalmente fue Pau Gasol.



Por entonces, Rafa Nadal poseía una medalla de oro y Pau Gasol, una de plata, conseguidas ambas en Pekin 2008. En las mismas circunstancias se encontraba la nadadora de sincronizada Andrea Fuentes, como doble subcampeona olímpica, además de 26 medallas conseguidas en campeonatos de Europa y del Mundo de las cuales 6 eran de oro, 13 de plata, y 7 de bronce.

Por su parte Pau tenía en ese momento 6 medallas obtenidas en campeonatos continentales y Mundiales de las cuales 3 eran de oro, 2 de plata y una de bronce. Ni Gasol ni Nadal son culpables de esta desigualdad, pero el COE no valoró el extraordinario palmarés de la nadadora española.

Con esta normativa, para Río 2016, varios son los deportistas que parten con los mismos méritos olímpicos: Rafa Nadal, Marina Alabau y la tripulación formada por Tamara Echegoyen, Ángela Pumariega y Sofía Toro cada uno con una medalla de oro. A ellos se suma Mireia Belmonte, única deportista española capaz de conseguir dos medallas de plata en Londres.



Más allá de los éxitos olímpicos, Rafa Nadal lo ha ganado casi todo: 14 torneos de Grand Slam, 4 veces campeón de Copa Davis con España, 27 títulos de Master 1000…., pero Mireia Belmonte, no se queda atrás. La nadadora cuenta con 34 medallas en campeonatos de Europa y Mundiales de las que 20 son de oro, 9 de plata y 5 de bronce. Además ha sido plusmarquista mundial en cinco ocasiones, además de ser la deportista con más opciones de medalla debido a que es la que más pruebas compita.

Tamara Echegoyen, medalla de oro en Londres 2012, es 5 veces campeona del mundo y 3 veces campeona de Europa, mientras que Marina Alabau tiene en su poder diez medallas en la clase RS:X, siete de oro, dos de plata y dos de bronce, y una de oro en clase RS:One, todas ellas en campeonatos de Europa y del Mundo.

Con los datos en la mano, o Rafa Nadal o Mireia Belmonte serían las dos opciones a barajar por el COE. Sin saberlo, el difícil hablar, pero me da a mi que la decisión final será a favor del tenista.
Mireia pasará a la lista de olvidos del CEO, como ya pasó con Miriam Blasco, la primera deportista española en conseguir una medalla de Oro. El COE premió al regatista Jan Abascal al designarle abanderado para Los Ángeles 84 tras conseguir el primer oro de un español en Moscú 80, sin embargo se olvidó de la judoca.  El COE también olvidó a Conchita Martínez a pesar de sus tres medallas de plata en tres JJOO distintos, Barcelona 92, Atlanta 96 y Atenas 2004, y sí quiso reconocer a Luis Doreste y Manel Estiarte por ser “reincidentes” a la hora de conseguir medallas.

Lo que no es normal es que la máxima institución olímpica en España no se de cuenta del empuje femenino español. Londres 2012 fue el inicio de la etapa dorada del deporte femenino español, y desde entonces, los éxitos se han ido sucediendo tanto a nivel individual como colectivo. La lista es interminable, Ruth Beitia, Mireia Belmonte, Carolina Marín, Fátima Gálvez, Marina Alabau, Eva Calvo, Garbiñe Muguruza, Carla Suárez, Tamara Echegoyen, Berta Betanzos, Alejandra Quereda, Ona Carbonell, Yanfei Shen, Sandra Sánchez, las selecciones de baloncesto, balonmano, waterpolo, hockey sobre hierba, rugby y fútbol, el equipo de gimnasia rítmica, el de natación sincronizada, e incluso la petanca… Todas han ganado algo y ya es difícil encontrar un deporte en el que las españolas no sobresalgan.

La decisión final se conocerá en Marzo, pero las mujeres se han ganado por méritos propios el derecho a saltar a la pista en iguales condiciones que los hombres, tanto en reconocimiento como en gestos y acciones y la de ser abanderada es una de ellas.

No hay comentarios

©