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Comas criminales


¿Te has planteado, alguna vez, la capacidad que una coma posee para cometer un crimen? De todas las posibles faltas de ortografía a la hora de puntuar un texto o una simple oración hay una especialmente mortífera: una coma separando sujeto y verbo. O, como variante, colocarla entre el verbo y el objeto.

La coma asesina es tan habitual como la ausencia de ella ante o tras el vocativo. Rótulos de programas de televisión y publicaciones de Twitter están plagados de comas criminales del tipo:

Llegó tarde a casa, el chico, fue reñido por sus padres.

Las chicas que practican jujitsu, son flexibles y fuertes.

Lo correcto en los casos anteriores habría sido no colocar esa coma y las oraciones quedarían así:

Llegó tarde a casa, el chico fue reñido por sus padres.

Las chicas que practican jujitsu son flexibles y fuertes.

Del mismo modo, hay que tener en cuenta las enumeraciones. Esto es, si el sujeto es una larga enumeración no se colocará coma. Salvo que dicha enumeración termine en «etcétera» o «etc.». Veamos los ejemplos:

Mi perro, mi gato y mi pájaro, se llevan bien. 

Mi perro, mi gato y mi pájaro se llevan bien.

Los libros, los cuadernos, los bolígrafos, etcétera, me apasionan.

Los libros, los cuadernos, los bolígrafos, etc., me apasionan.

Los libros, los cuadernos, los bolígrafos, etc. me apasionan.

Tan importante como lo anterior es no confundirse con los vocativos que sí que deben ser separados del resto de la oración por comas. Recuerda:

Lector, (tú) no te confundas.

Hasta aquí la corrección de hoy. Como ejercicio recomiendo reescribir las oraciones cada vez que las veas de forma incorrecta en los medios. Te sorprenderás de los múltiples errores.

Lidia Beatriz.
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