Header Ads

Las excepciones existen

La Navidad es una temporada de excesos. La mayoría come más, bebe más, sale más... Sobre todo los jóvenes. De ahí que algunas personas crean divertido hacer bromas al respecto, generalizar y tratarte como si no fueras una excepción. Me ha pasado varias veces a lo largo de mi vida, pero me ha molestado todavía más cuando, en mi trabajo, alguien se ha referido a mí con una confianza que no le di y con, lo que yo considero, falta de respeto.

Hace unos años acudí al médico, porque me había quedado completamente sin voz. A mi afonía le acompañaba una tos desesperante. Temiendo una infección visité el centro de urgencias. Allí me atendió una doctora que prácticamente no me miró a la cara y lo primero que me preguntó fue: «¿bebiste mucho anoche?» ¿Perdón? Dio por hecho que había trasnochado y que consumía alcohol. Para mayor falta de profesionalidad añadió «estas cosas pasan por no cubrirse lo suficiente». Aquella noche me quedé en mi casa, me dormí temprano como acostumbro y, por si hay alguna duda, soy abstemia.

Unos días atrás, un paciente se acercó al mostrador de la oficina de farmacia, preguntaba por un remedio homeopático que alguien le había comentado ayudaba a paliar los efectos de la resaca. Le expliqué brevemente cuál era el efecto y que existían diferentes diluciones. Respecto a lo último dijo «tú dame como si fuera para ti cuando sales los fines de semana». Disculpe, caballero, usted a mí no me conoce en absoluto. Aunque me vea cara de niña, soy mayor de lo que usted piensa y, aunque lo fuera, desconoce mis hábitos y gustos. Así que haga el favor de ahorrarse la gracia, las risitas y los comentarios másicos que soy su farmacéutica y no la nieta de su vecina del quinto.

Lo que quiero mostrar con esta opinión es que no debemos caer en el error de la generalidad. Cuando nos dirigimos a una persona en particular debemos ser respetuosos y pacientes para conocerla. Por su aspecto, rango de edad o lugar en el que se encuentre no es correcto hacer juicios al respecto. Hay muchas razones por las que puede estar en cierto sitio, padecer ciertos síntomas... Cada persona es única, individual. Y, por ello, merece ser tratada como tal y no en función de una mayoría.

Durante el año 2015 he conocido a muchas personas especiales, únicas e individuales que no me gustaría que un extraño se dirigiera a ellas de la manera que yo he sido tratada. ¡No a las etiquetas! Sí al respeto.

Lidia Beatriz.

No hay comentarios

©