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El alcohol y sus riesgos


Si leíste nuestra entrada sobre trucos para engañar al alcoholimetro, te habrá quedado claro que conducir tras haber tomado bebidas que lo contengan está totalmente prohibido por ley y desaconsejado por seguridad. Y no es por gusto, recaudación u otra razón que no sean los propios efectos que el etanol tiene en nuestro organismo.

El patrón de consumo de alcohol ha ido degenerando con el paso del tiempo. La dieta mediterránea incluía un vaso de vino o cerveza comiendo, teniendo efectos positivos en la salud. Sin embargo, hemos pasado a tener una sociedad que ingiere bebidas alcohólicas fuera de las comidas, en gran cantidad y en un corto período de tiempo. Antiguamente eran los varones quiénes más consumían alcohol, pero se está igualado la cifra entre mujeres y hombres consumidores en nuestro siglo. 

Casi el 60% de la población es bebedora habitual. Según las estadísticas, un millón trescientos mil españoles se emborrachan cada fin de semana. Y la edad de inicio en el consumo se encuentra entre los trece y los catorce años. Una persona alcohólica es aquella que consume más etanol del que puede eliminar, algo no muy difícil en la forma de consumir alcohol de nuestros jóvenes. Costumbre realmente peligrosa, sobre todo si tenemos en cuenta los efectos que produce.

El etanol es un depresor del Sistema Nervioso Central (SNC). Podría poner de manera técnica todos los efectos a nivel de transmisión de electrones, funcionamiento neuronal, daño hepático y pancreático, etcétera, para concienciar de lo realmente peligroso que es. Pero creo que es mejor asociar la cantidad de alcohol ingerido con sus consecuencias en el comportamiento de manera esquemática:

•0,3 g/L: Paciente sobrio. 
•0,5 g/L: Euforia, sobrevaloración de facultades y disminución de reflejos.
•1 g/L: Desinhibición y dificultad para hablar y coordinar movimientos. 
•1,5 g/L: Embriaguez. Pérdida del control de las facultades superiores.
•2 g/L: Descoordinación del habla y de la marcha. Visión doble.
•3 g/L: Apatía y somnolencia.
•4 g/L: Coma.
•5 g/L: Muerte.

Se sufre amnesia por daño neuronal. Cae por completo la barrera moral, debido a la depresión del SNC, haciendo o diciendo cosas de las que puedes arrepentirte si sales vivo de ellas.

El consumo de etanol aumenta el riesgo de padecer cáncer de boca, faringe, laringe, esófago e hígado. Los menores de edad sufrirán mayor efectos tóxicos debido a su inmadurez orgánica, las personas de baja masa corporal y las mujeres tienen menor tolerancia a las bebidas alcohólicas. El gran consumo en menos tiempo así como la combinación con bebidas gaseosas aumenta la intoxicación.

Está muy bien visto beber. Lo criticado, malmirado y no entendido es la abstemia. Pero leyendo esto espero que todos podamos reflexionar al respecto y convertirnos en una sociedad más sana y mejor.

Lidia Beatriz.
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