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¿Son los correos electrónicos privados?

El Gobierno de los Estados Unidos tiene el derecho de solicitar los correos electrónicos de cualquier proveedor en el mundo cuando la sede del proveedor esté dentro de los EE. UU. Así lo ha explicado al tribunal de apelación que lleva el caso contra Microsoft por no permitirle acceder a unos correos almacenados en sus servidores de Irlanda relacionados con un caso de narcotráfico.

Las consecuencias de que el caso finalmente resulte favorable a los EE. UU. pueden ser fatales. Se pretende que los correos electrónicos se han considerados registros comerciales de la compañía en lugar de correspondencia privada. Si se consiguiera, con una orden de registro el Gobierno podría acceder a ellos sufriendo los usuarios todas la perdida de garantías de privacidad de su correo electrónico. 

Que EE. UU. pudiera acceder a los datos privados de un usuario almacenados en otro país
probablemente sentaría un precedente que muchos otros países querrían seguir. No solo sería esta Nación la que accediera a datos de la compañía que tienen base allí, cualquier país del mundo podría pretender hacer lo mismo acabando con la privacidad de los usuarios. 

La visión de esta situación tiene dos caras: por parte de Microsoft se aduce que si ellos acceden a la información almacenada, otros países podrían querer acceder a la almacenada en los EE. UU poniendo en peligro la privacidad de su población; el Gobierno contraataca con la afirmación de que si no le da Microsoft los datos, las empresas podrían migrar sus informaciones al extranjero con tal de librarse de cumplir la ley. 

Lo cierto es que tras el caso Wikileaks la ciudadanía mundial desconfía de que sus datos personales no están siendo controlados por algún Gobierno. La privacidad en la red es, por tanto, cada vez más una preocupación de los usuarios de Internet. Las empresas lo saben, por lo que tienen que dar una imagen corporativa en contra del espionaje con tal de recuperar a todos los clientes perdidos y conseguir que otros les sustituyan. Es por eso, que compañías como Apple, Amazon o Verizon se han puesto del lado de Microsoft y apoyan su postura.
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