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Cómo hacer mejores fotografías: El flash y el trípode

El flash es un accesorio que solo debemos usar cuando dominemos la técnica básica de manejo de la cámara. Una vez que nuestras exposiciones son correctas en su mayoría, estamos en disposición de pasar al uso de la luz artificial.
El primer paso es conocer bien el flash, saber cuál es su numero guía, experimentar con sus diferentes modos, haciendo hincapié en el modo TTL.
No olvides que toda luz provoca una sombra y, a veces, las sombras son molestas para el observador. Asegúrate de mirar donde se provoca la sombra y evita las sombras detrás de un retrato; esto se soluciona fácilmente alejando el modelo del fondo o, mejor aún, usando el destello del flash de forma indirecta. Una vez hayamos experimentado con la luz indirecta, rebotada al techo o a una pared no volveremos a disparar el flash directamente al sujeto.
La luz del flash tiende a colocar los elementos en un mismo plano, por lo que recurriremos a técnicas que nos aporten cierta tridimensionalidad; de nuevo el flash indirecto es óptimo para este propósito.
El efecto cueva: es un efecto que debemos evitar. Consiste en una escena iluminada por un flash donde el sujeto principal queda iluminado pero el resto de la escena está en absoluta oscuridad.
Esto ocurre cuando hemos usado una apertura de diafragma muy pequeña y la luz ambiente es pobre. Estas dos variantes hacen que a la película no llegue más luz que la del flash. Podemos corregirlo usando una apertura superior y, por consiguiente, bajaremos la potencia del flash para no sobre exponer el elemento principal.
Al igual que todos los accesorios y elementos que afectan s la toma final, el uso del flash debéis hacerlo de forma moderada y solo cuando sea estrictamente necesario.


El trípode es un accesorio muy útil para el aficionado avanzado. Cuando hemos comprendido correctamente el uso de las velocidades de obturación, comprobaremos que no todas las fotografías pueden ser tomadas con la cámara a pulso. Es aconsejable tomar por norma que todas aquellas exposiciones donde usemos una velocidad de obturación menor de 1/60 de segundo, debemos usar un trípode.
El trípode consta de tres patas direcciones les que permiten diferentes alturas, suelen ser de material duro y ligero, aluminio y/o titanio. Dispone de una cabeza acoplada a las patas mediante rosca y una rótula de diferentes modos.
Como en todo, los de más calidad son los más caros, pero si vamos a hacer un uso continuo del trípode es preferible gastar algo más y asegurar su durabilidad, ya que es un accesorio que requiere mucha manipulación: colocación a diferentes alturas, usos en diferentes ambientes, abrir y cerrar las patas del aparato, colocar una rótula u otra,...

Todas estas acciones hacen del tipo de una herramienta de mucho uso y para cumplir correctamente con su cometido de inmovilizar la cámara no podemos permitir que con el tiempo sus diferentes piezas puedan comenzar a fallar.
El uso del trípode es indicado para escenas de luz pobre donde necesitemos una gran profundidad de campo. Estas condiciones nos obligan a usar velocidades de obturación muy lentas, de segundos incluso, donde cualquier vibración puede afectar a la nitidez de la toma. El uso de un cable disparador sirve de complemento al trípode en este tipo de fotografías.
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