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Vuelta al cole: ¡alerta, piojos!

Pediculus humanus capitis, es decir, el pijo de la cabeza humana también estará presente este nuevo curso en los colegios e institutos españoles. Voy a acercarte un poco más a este artrópodo molesto, porque cualquier niño, joven o adulto es susceptible de ser infectado, sobre todo si se relaciona con personas del entorno escolar.

El alimento de los piojos es la sangre humana, nos necesitan para su desarrollo. Al contrario de lo que piensa mucha gente, son incapaces de saltar o volar. Se desplazan entre los cabellos, valiéndose de las garras que poseen en sus patas delanteras. Esto significa que para ser infectado, debe existir el contacto directo de una cabeza con la fuente de infección. Esta es, la mayor parte de las veces, otra cabeza; muy típico en el comportamiento de los niños.

Los piojos son ovíparos, ponen huevos. Las hembras depositan unos tres huevos por día, que requieren reproducción sexual para ser fértiles. Al hacer la puesta, genera un pegamento que se endurece rápidamente y deja el huevo bien adherido. Las zonas favoritas de puesta son la nuca y tras las orejas. Cuando eclosionan, sale la ninfa y el cascarón queda vacío y pegado al pelo sin desprenderse hasta que forcemos su caída o se degrade (fenómeno que tarda meses).

No suponen un grave riesgo para la salud, porque no son transmisores de enfermedades. Pero su infección es incómoda, molesta, desagradable e irritante. Por ello vamos a aprender qué métodos funcionan y cuáles no en la lucha contra la pediculosis.

Cortar el cabello

Deshacernos de una gran melena facilita el peinado y pretender desprendernos de la cáscara del huevo. El recorrido será más corto y el piojo tiene menos longitud qué recorrer. De todos modos, no considero que sea necesario raparse ni recurrir a este método.

Productos Antipiojos

Cada curso la televisión se llena de propaganda sobre marcas especializadas en tratar la pediculosis. Estos productos suelen superar los diez euros y se ha visto que Pediculus humanus capitis se hace resistente a ellos. Son útiles, sí, pero no del todo eficaces.

Vinagre

Todos tenemos vinagre en casa. Su olor se debe al ácido acético y es éste el que resulta mortal para los piojos y despega los huevos. Además le proporciona brillo al cabello. 

Hay que hervir la cantidad suficiente de vinagre, se deja enfriar un poco para no abrasar el cuero cabelludo, y se lava bien la cabeza. La mejor forma es arrodillarse ante la bañera y empapar bien tanto cabeza como todo el cabello. Después se escurre el pelo y se coloca un gorro de plástico, la persona debe permanecer así durante una hora.

Transcurrido el tiempo estipulado, se aclara bien. Se sacude el cabello para que se caigan  los parásitos muertos y se pasa la lendrera de metal. Lo mejor es repetir el proceso varios días.

Aceite de Oliva

Se puede combinar con el vinagre, justo después del aclarado. Se empapa el pelo con el aceite para conseguir que desaparezca el pegamento y así deshacernos mejor de los huevos y cascarones. Colocar el gorro de plástico y permanecer una hora con él puesto. Tras el aclarado hay que pasar la lendrera de metal. También conseguirás una hidratación excepcional.

Aceite de Ábrol de Té

Puedes conseguirlo en las farmacias. Su función es repelente. Es decir, para prevenir la infección de piojos aplica este aceite en la cabeza de la persona que vaya a estar expuesta. Los piojos son atraídos por nuestro olor humano, el del árbol de té camuflará ese olor y los piojos sentirán rechazo.
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