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Las comas del vocativo


Bienvenido a la nueva sección de VerumMortem Noticias, Crimengrafía. Como seguramente has deducido, en ella abordaremos errores ortográficos de todo tipo. Muchas veces estos errores no vienen dados por la falta de educación básica sino porque nos hemos dejado influenciar por nuestro entorno. Todos los redactores estamos dispuestos a luchar contra esos errores que afean nuestra escritura y esperamos que los apliques en tu día a día.

Yo, por mi parte, voy a comenzar con un fallo muy extendido. Se trata de una epidemia que veo cada día en libros, programas de televisión, correos electrónicos, mensajes en redes sociales... Seguramente por la influencia del inglés en las relaciones internacionales, tanto laborales como personales. El error que describo es la ausencia de comas que separan al vocativo. Me lleva por el camino de la amargura ortográfica, un crimen que pasa inadvertido cada día. 

¿Sabes lo que es un vocativo? El vocativo es toda palabra o grupos de palabras que denominan una persona o personas, pretendiendo llamar su atención como interlocutores. Siempre, siempre, siempre (¿he dicho ya siempre?) va separada por comas del resto. Sé que es mejor ejemplarizar, por ello, dejo una serie de vocativos:

Sí, señora.
Oye, , pásame la sal.
Felicidades, campeones.
Bienvenida, estimada Lidia.
Querida niña, la belleza está en el interior.
Ten en cuenta, Beatriz, que estamos muy ocupados.

El vocativo se emplea para:

Saludar: Buenas tardes, abuela.
Iniciar un diálogo: ¿Qué tal está, don Fulano?
Hacer peticiones: Mengana, ven a verme cuando puedas.
Disculparse: Lo siento, mamá, me olvidé.
Ordenar: Niños, guarden silencio.
En todos los casos, dirigirse a alguien: No tengas prisa, cariño.

Seguro que en tu bandeja de entrada hay decenas de correos con este error. Te invito a que cada vez que lo veas lo escribas correctamente en una hoja, de esa manera te estarás vacunando contra esta enfermedad que se contagia más que un virus. Si eres corrector de novelas o eres de los que se autoeditan, ¡presta atención! Es una coma tan importante como cualquier otra.

Por favor, lector, no olvides que el vocativo necesita sus fieles compañeras. O morirá de pena. Y serás cómplice del delito.

Lidia Beatriz.

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