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Fluyendo en verso impar

Las redes sociales, sobre todo Twitter, han servido para que se expanda el llamado #artebreve. Los microrrelatos y los poemas de menos de 140 caracteres han encontrado su tierra fértil en la red de microbloggin. No iba a ser menos para el haiku, un tipo de poema cuyas raíces están en Japón y cada día más personas se animan a probar su composición.

El haiku tiene una historia secular en su tierra natal, Japón. A los escritores de haiku se les llama haijin y entre los autores más destacados se encuentran Matsuo Bashoo (1644-1694) y Yosa Buson (1716-1784). A la mujer se le dice haijina y han existido grandes poetas como Kaga No Chiyo (1703-1775) y Shiba Sononome (1664-1726). Existen muchos poetas hispanohablantes que se interesaron por el haiku, como es el caso de Mario Benedetti. En España probaron el arte nipón Federico García Lorca y Antonio Machado, entre otros. Hay que destacar que algunos haijin ilustraban sus versos con una pintura o haiga.

De manera tradicional, los haikus constan de tres versos con un total de diecisiete moras y carecen de rima. La mora en lingüística es una unidad de medida del peso silábico, valiendo uno cuando la sílaba termina en vocal breve y su valor es dos en el resto de casos, entre otras reglas complejas. Sin embargo, se ha adoptado la regla general de componerlo con diecisiete sílabas comunes, repartidas en 5-7-5. Para esto se debe tener en cuenta las reglas métricas de la lengua en el que se escribe el poema (incluidas las licencias poéticas), error que comenten bastantes personas. El paso del tiempo y el cambio de lenguas ha hecho que muchos haijin no se ajusten a las sílabas marcadas por la tradición y sólo consideren haiku a los poemas de tres versos sin rima.

La poesía japonesa en general nace de la observación y el deseo de transmitir intensas emociones. El haiku en particular pretende representar los cambios de la naturaleza, las estaciones, la vida cotidiana... Deben ser sencillos, que cualquier persona pueda entenderlos y vivir en la lectura lo mismo que el haijin. Otra característica inherente al haiku es la fluidez. Muchas veces debido a problemas en la traducción, y pretender adaptar el japonés al idioma, se pierde ese baile silábico y la continuidad de los versos. El haiku nos cuenta una historia emocionante que no debería interrumpirse de no ser estrictamente necesario para darle el sentido deseado.

El haiku tiene su origen muchos siglos atrás en otras formas de poesía que son katauta y tanka. Ambos datan del siglo VIII:

El katauta consta de tres versos sin rima de 5-7-7 moras respectivamente (o sílabas, si lo adaptamos); éste, a su vez, puede dar lugar a mondoo y a sedoka. Un mondoo es un poema de dos estrofas (dos katauta), dónde la primera estrofa es una pregunta de un autor y la segunda estrofa es la respuesta de otro autor. El sedoka es igual, pero quién compone ambas estrofas es la misma persona.

Por su parte, el tanka consta de cinco versos sin rima de 5-7-5-7-7 moras (o sílabas). Nació como una forma de comunicarse secretamente los amantes, teniendo en ocasiones una gran carga pasional. Fue evolucionando a canciones de bodas, nacimientos, eventos cotidianos... Hoy por hoy, un tanka es cualquier poema que se ajuste a la métrica descrita.

A mí personalmente me encanta este tipo de poesía. Cuando leo un haiku es muy importante para mí que se ajuste a la métrica y que no haya cortes abruptos. ¿Qué te parecen a ti estos poemas? Anímate a leer y componer haikus, es toda una experiencia zen.

Lidia Beatriz.
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