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Protección solar contra el cáncer de piel

Antoine Dagobert
A la mayoría de los occidentales nos encanta lucir piel morena, tanto que en los centros de belleza existen máquinas de UV. Pero no siempre (más bien casi nunca) los cánones de belleza están relacionados con lo saludable, incluso algunas formas de belleza acaban perjudicando nuestra salud. Así ocurre con la exposición al sol, más concretamente a su radiación.

El bronceado es la respuesta de nuestra piel a la radiación ultravioleta. En las células llamadas melanocitos se genera el pigmento que oscurece nuestra piel y se denomina melanina, su función es protegerla del exceso de radiación. Pero no es algo inmediato, por ello, las personas con piel clara acaban con quemaduras dolorosas y ese aspecto rojizo que muestra la piel dañada por el sol. Y no sólo esto, una piel expuesta de manera continua a la radiación envejece más rápidamente que una protegida.

Además de lo anterior, es importante destacar que nuestra piel tiene memoria. ¿Qué significa? Que quizás desarrolles un cáncer de piel por una quemadura solar que sufriste hace veinte años. Nuestras células se dañan y ya no pueden ejercer su función correctamente y nuestro ADN puede alterarse... Mala combinación. Es importante que cuando notes que tienes un lunar nuevo (o uno antiguo ha cambiado) que pica, no está bien delimitado y crece, acudas a tu dermatólogo. El cáncer de piel es el único que se mide en milímetros en lugar de en centímetros, siendo el melánoma el más agresivo. A día de hoy es el tipo de cáncer más frecuente en España y el número de casos aumenta cada año.

Para poder lucir una piel sana toda la vida y un bonito moreno de forma segura, sólo hay que seguir una serie de recomendaciones: no exponerse entre las doce del medio día y las cuatro de la tarde y usar protectores solares. ¿Pero cuál es el mejor? El mejor protector solar es aquel que protege contra los rayos UVA y UVB (los nocivos para nuestro cuerpo) y cuyo factor de protección es de 30 ó 50. El factor solar representa, como su nombre indica, una multiplicación. Si, sin llevar protector, tarda 5 minutos en enrojecerse tu piel, usando un factor 30 tardará 150 minutos (30x5). Pasado ese tiempo, por más protector que usemos, no tendrá efecto infinito, debemos cubrir nuestro cuerpo y volver en otro momento. Cada vez que salgas del agua, debes aplicarte el protector de nuevo, siempre. 


Diariamente también hay que protegerse. Creemos que sólo hay que usar protector solar cuando vamos a la playa o a la piscina, ¡gran error! Nuestro rostro sufre día a día la radiación solar por lo que debemos usar protectores faciales. Los hay para pieles secas, normales y grasas, con color o sin él, tacto seco, etcétera. Sólo tienes que informarte y dejar que un especialista te aconseje. También para la protección corporal hay variedad de formas farmacéuticas, puedes elegir la más cómoda y apropiada para ti y tu tipo de piel.

Aprovecho para hablar de la inconsciente práctica de moda en redes sociales, el sunburn art.  Consiste en crear un tatuaje a base de quemaduras solares, quedando sin dañar sólo la zona del dibujo, y exponerlo en Twitter, Facebook e Instagram. La Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) se ha escandalizado. Y con razón.  Es una forma de demostrar que la masa gris dentro de tu cavidad craneal se ha transformado en  paja. El resultado va más allá de un dibujo sobre tu piel, puede ser el principio de una grave enfermedad. Tu piel de mañana debes cuidarla hoy. Protégela.
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