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La sociedad del olvido

Hemos aprendido a vivir en una sociedad donde el pasado desaparece a los pocos días de haber sido vivido. Hemos aprendido a seguir viviendo sin pensar en todo lo que nos ha llevado a esta situación, a lo que estamos viviendo. Hoy día se critican todas las acciones que no creemos correctas sin importarnos el motivo de por qué son así ni las consecuencias que han llevado a eso. Uno de los mundos en los que menos importa el pasado y sí otros factores es el fútbol. Ese deporte rey de los bares y las reuniones de sociedad donde todos se ven con el derecho de criticar y dar la opinión perfecta y defenderla hasta llegar a pelearse por tener la razón. ¡Qué sería de la sociedad si invirtiéramos ese tiempo en defender nuestros derechos y no los de un partido de fútbol!

Pero hoy os hablaré de una forma de actuar que me ha parecido lamentable. He sido aficionado al fútbol de pequeño y siempre he sido del Real Madrid y cada año disfrutaba menos hasta que lo dejé de ver hace unos años. ¿La razón? No es tan importante como para dejarme la salud o cabrearme por cosas así. Pero hoy se ha despedido Casillas, y lo ha hecho de una forma que a todos los aficionados al fútbol, y al Real Madrid les debería dar vergüenza. Casillas ha sido aquel que fue alzado al santoral por sus paradas imposibles y por su vital ayuda para conseguir títulos, incluido el Mundial que muchos aficionados soñaban y babeaban.

Hoy se ha despedido una leyenda del Real Madrid por la puerta de atrás, solo y sin nadie que lo acompañara, sin los trofeos que él ha conseguido con sus acciones, sin un mísero reconocimiento salvo un comunicado oficial. Es lamentable que un equipo que presume de señorío despida así a una leyenda del fútbol mundial. Y todo es motivo por ser amigo del "eterno rival" por mantener amistad con un compañero. ¿Dónde han quedado esos valores de compañerismo que se enseñan de pequeño? ¿No se puede ser amigo fuera y rival dentro del campo? Parece que en España no. 

Se machaca a una leyenda, sin importar que ha dado sus mejores años por el club y ha hecho cosas históricas. Esos mismos aficionados que hoy celebran su marcha, hace años vitoreaban y santificaban a Casillas por sus paradas. El fútbol ha dejado de ser lo que era. Ahora es una cuestión de dinero, de crear morbo y rivalidades. De crear tertulias por bar y maestros en cada salón. 

Yo, como aficionado al fútbol que fui, y que disfruté como un niño de los grandes momentos que Casillas nos dio, solo puedo decirle una cosa. Gracias por todo y por darlo todo por un escudo que, como hizo con Raúl, te ha tirado por tierra por puro dinero, cinismo y ese olvido que el fútbol sufre y sufrirá siempre. 
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