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Inmunización artificial: vacunas

La vacunación siempre ha generado controversia. Existen pequeños grupos que se oponen a ellas y, cuando un caso relacionado con las vacunas salta a los medios, regresa a la primera línea de actualidad un debate que ya deberíamos haber superado hace décadas: ¿vacunas sí o vacunas no? Tristemente en España un menor falleció debido a la difteria, una enfermedad que se consideraba erradicada. Debido a esa falsa creencia de seguridad sus padres se negaron a vacunarle y el pequeño no pudo superar la infección por Corynebacterium diphtheriae.

Una vacuna es un preparado farmacológico que persigue que nuestro cuerpo genere anticuerpos para combatir una posible infección posterior. Se basa en que la primera vez que nos exponemos a un agente externo (antígeno), nuestro cuerpo trata de combatir su entrada creando estos anticuerpos que son específicos para cada uno de ellos. Esta fabricación lleva tiempo y se conoce como sensibilización, es un proceso que ocurre de forma patológica en las alergias, puesto que consideran patógeno a sustancias inocuas (como el polen) y las reacciones posteriores son desmesuradas. Ese período de fabricación puede ser mortal en infecciones que actualmente parecen no producirse (precisamente porque la mayoría de nosotros estamos vacunados contra ellas), ya que el agente infeccioso se multiplica en nuestro cuerpo. Las vacunas son una forma de protegernos, de inmunizarnos de manera artificial. Así nuestro cuerpo actuará con rapidez la próxima vez que entremos en contacto con el antígeno contra el que ya estamos inmunizados y probablemente no lleguemos a enfermar, puesto que ya tendremos un ejército especializado para combatirlo.

En 1796, Edward Jenner (un médico rural) se dio cuenta que las ordeñadoras, en contacto con la viruela bovina, no contraían la viruela humana. Se le ocurrió extraer linfa de una vaca infectada e inyectarla a un niño. El pequeño de ocho años mostró síntomas de viruela vacuna, que son más leves que en el caso de viruela humana. Una vez curado de la enfermedad, Jenner le inoculó al chico la "viruela humana", no manifestando la enfermedad. Así comenzó el desarrollo de las vacunas.

Poco a poco, con el desarrollo de nuevas vacunas, enfermedades mortales o con graves secuelas de quedar con vida han ido desapareciendo de nuestro mundo. Ojo, desapareció la enfermedad, es decir, las manifestaciones clínicas, pero los agentes infecciosos siguen esperando su oportunidad de infectarnos y desarrollarse con libertad en nuestro organismo (por así decirlo). Siempre se valora el coste-beneficio. Por ejemplo, existe una vacuna para la varicela que, en la mayoría de comunidades autónomas españolas, no está incluida en el calendario vacunal. ¿Por qué? Porque la varicela en niños no tiene consecuencias graves, no ocurriendo así en los adultos. Por lo que es recomendable que los niños se contagien. Es decir, sólo nos vacunan contra agentes infecciosos que causan enfermedades muy peligrosas que a la mayoría de nosotros nos parecen historia y que realmente no lo son. El argumento "las vacunas son un invento de las farmacéuticas..." es falso.

Las vacunas nacieron gracias a la observación, el trabajo y la necesidad de encontrar solución a la gran cantidad de muertes que dejaban y dejan los agentes infecciosos. Profesionales comprometidos siguen trabajando en el desarrollo de nuevas vacunas contra las enfermedades que hoy por hoy más nos preocupan. Pasan rigurosas fases de estudio y estrictos controles de calidad, no es sencillo ni gratuito. La investigación requiere inversión y dedicación, mucho de ambas.

Los padres jóvenes no conocen el mundo prevacuna. Sólo ven que los pequeños vacunados tienen fiebre, se les hincha el brazo o se muestran incómodos con la toma. Pero son signos menores que garantizarán que el niño crezca sano. Seguramente ésta no sea la única entrada que haga sobre el tema, puesto que es complejo y amplio. Las vacunas no son un enemigo, son el aliado. Es cierto que causan ligeras molestias, no obstante, merece la vida pasar por ellas.
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