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Fútbol femenino: luchar por el éxito

El deporte, un mundo lleno de estereotipos sociales, masculinizado, lejos de la práctica femenina; donde la mujer queda relegada a tan sólo unos pocos deportes. “Los femeninos” como los consideran algunos; por historia, la hípica, por su práctica el voleibol o la natación, por su estética la gimnasia. Otros defenestrados como el boxeo, con muy poca práctica como el ciclismo o estereotipado como el fútbol.

Sí, el fútbol, el “deporte rey”, porque “reina” está complicado, o al menos lo ha estado durante unos cuantos años. Afortunadamente, las barreras entre deportes de hombres y mujeres, al igual que en otros aspectos sociales como la cocina o los negocios, se han roto. Y al igual que los mejores chefs en España son hombres, las mujeres están accediendo al mundo del fútbol haciéndose un hueco entre el resto de países, todos ellos más adelantados.

Pese a que el fútbol es el deporte nacional en España, es uno de los menos practicados por mujeres. Pese a esto, en 1894 ya se jugaba al fútbol en Inglaterra aunque fuese considerado un deporte sólo para hombres. Nuestro país cuenta con una selección femenina que ha disputado por primera vez en su historia en Mundial de Canadá 2015.

Poco a poco el fútbol se ha convertido en un deporte que ha dejado de ser mal visto por ser practicado por mujeres. Sin embargo, en España es muy difícil vivir del fútbol, es decir una mujer puede jugar al fútbol porque nadie se lo impide pero no ser futbolista profesional. Es algo que pese a los avances no se ha conseguido.

“Todavía son muchos los que siguen pensando que somos un grupo de amigas que se reúnen los domingos para jugar un partido. No entienden que el fútbol es nuestra vida y que podemos hacerlo muy bien” con estas palabras Vero Boquete, una de las mejores futbolistas españolas, jugadora actualmente del Bayern de Munich, se refería a la falta de reconocimiento por su trabajo.

Boquete, al igual que otras compañeras, tiene que marcharse fuera para practicar su deporte, ya que el fútbol avanza muy lentamente. Lo mismo le ocurre a Laura del Rio, madrileña que ha jugado al máximo nivel en países como Estados Unidos, Suecia o Alemania donde el fútbol femenino tiene un nivel profesional.

Todo esto se debe a que la RFEF no otorga licencia profesional al fútbol femenino. Existe la Superliga femenina, con clubes que se enfrentan a otros masculinos, pero las futbolistas no tienen derechos laborales, es decir que apenas hay con un contrato profesional.

El reconocimiento como profesional haría que el fútbol femenino español sea más competitivo. Las jugadoras dejaría de “cobrar en negro” o de tener contratos simulados y se dedicarían exclusivamente, como ocurre con los hombres, a practicar su deporte y cumplir su sueño. Las futbolistas compaginan el deporte con los estudios o el trabajo, las más afortunadas cobran 1000 euros y quien destaca por su calidad emigra.

La llegada al Mundial de Canadá y su histórica clasificación mundialista ha servido para que el fútbol femenino en España rompa un círculo vicioso: poco público, escasa presencia mediática, ausencia de patrocinadores y poca inversión.

Es imposible comprar a su homologo masculino pero es inevitable ver las diferencias. Mientras que las cadenas se “dan de golpes” por retransmitir un partido de fútbol, Gol Televisión ofrece fútbol jugado por mujeres: desde la pasada temporada un encuentro por jornada de Liga, que no reporta dinero a la RFEF, pero cuyos gastos de retransmisión sufraga el medio.

Lo más curioso es que en las categorías inferiores, España puede ser considerada una potencia. Ha ganado campeonatos de Europa femeninos sub-17 y sub-19. Ha sido tercera del mundo sub-17 pero en cuanto pasan a senior, las futbolistas tiene que decidir las horas de dedicación al deporte y cuantas a los estudios.

Una de las potencias futbolísticas femeninas, Suecia tiene más de 336.000 licencias federativas, de las cuales casi 90.000 corresponden a mujeres; mientras, España tiene 810.000 en total, sólo 41.000 de ellas femeninas. Es decir, en Suecia el 26, 5% de las mujeres jugan al fútbol, frente al 5% que corresponde a España. Más datos, 31 mujeres tienen contrato profesional, frente a 2.660 hombres.

A esto hay que añadir que pese a que el deporte femenino vive uno de sus mejores momentos, La RFEF gasta anualmente en fútbol femenino en toda España unos tres millones de euros, pero rechaza desde 2012 las subvenciones que el Consejo Superior de Deportes (CSD) tiene previstas para el desarrollo del deporte para las mujeres. Siendo uno de los deportes que no tiene promoción femenina frente al ciclismo, baloncesto o natación entre otros.

En un mundo tan oscuro como está siendo el fútbol, donde el machismo y el dinero es lo que parece que verdaderamente importa. Ya que, ni se les promociona ni se les atiende, porque parece que ha llegado el momento de que al fútbol juega el que gana, no todos aquellos que lo practican.
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